sábado, 9 de julio de 2016

EL PROCESO DEL ORDEÑE EMOCIONAL

EL PROCESO DEL ORDEÑE EMOCIONAL

por Ranandiro
15 Junio 2012
del Sitio Web PluralidadDeLosMundos










Entendemos que tal vez escribamos para pocos.

Nuestro trabajo es allanar y preparar el camino para aquellos que lo transitarán luego, para que lo hagan con pie decidido y mirada atenta, y que reconozcan las trampas y mecanismos del sistema de control.

Sostenemos que denunciar la Oscuridad es arrojar Luz, e iluminar el camino que emancipa de la esclavitud del Fin de los Tiempos es un ejercicio de servicio a los demás.

Desde luego no deseamos generar una disonancia cognitiva, pero debemos ofrecer un atisbo de los mecanismos con que el Cerco del Mago Astuto hace trastabillar los pasos de los que franquean fuera de sus sendas permitidas, y en esto no lo dudamos: el clavo que resalta es el primero en recibir el martillazo.

Los caminos de ingreso a los estudios rosicrucianos transitan por la reflexión y la lentitud necesaria para conocerse a sí mismo.

Esto se debe a que en la marisma de los parches de samskaras del alma, se encuentran la puerta de ingreso a través de la cual nos hackea el sistema de control.

Se nos permite hacer una graciosa analogía con la informática: ¿acaso no ocurre lo mismo en los sistemas desactualizados y de lo que existe poca documentación?

Todo lo que permanece en oscuridad genera y atrae parásitos; exponer a la luz de la comprensión y del análisis, o si se prefiere, traer a la luz de la consciencia, desarticula la conducta parasitaria, convirtiéndola en un aliado del Ser Esencial.

El proceso de ordeñe del sistema de control se basa en la generación de sucesos que desestabilicen emocionalmente al sujeto; estos pueden clasificarse en dos tipos: intensos o extensos, de acuerdo a su duración y la concentración del vector de ataque.

Dion Fortune no habría dudado en afirmar que un ataque psíquico exógeno, esto es, de origen no humano, tiene como objetivo vulnerar los mecanismos de defensa de la víctima y lo que esto acarrea es la generación de loosh - que bien podríamos entenderlo como la sangre emocional, alimento de los vampiros psíquicos que rigen el plano físico - como producto residual de la úlcera emocional.

En su libro Autodefensa Psíquica nos identifica sin tapujos a los seres pre-adámicos o cuaternarios, las extensiones humanas del sistema de control (pag. 50 de "Autodefensa Psíquica" - cap. VII: La patología de los contactos no-humanos):
Hay muchos de nosotros que han encontrado a gente que podría muy bien ser descrita como no-humana, sin alma, en cuanto que los motivos humanos ordinarios no operan en ellos, ni los sentimientos humanos ordinarios les impulsan o inhiben.

No podemos sino amarlos, porque tienen gran encanto, pero no podemos sino temerlos también, pues esparcen una infinitud de sufrimiento alrededor suyo.

Aunque sean raramente deliberadamente malos, son singularmente detrimentales para todos aquellos con los que entran en contacto.

Ellos, por su parte, son infelices y solitarios en medio de nosotros. Se sienten ajenos y sin compañía; la mano de todo hombre está contra ellos, y en consecuencia demasiado a menudo sucede que su mano está contra todo el mundo y desarrollan una traviesa malevolencia, aunque raramente hacen el mal calculadoramente.

Gratitud, compasión, buena fe, moralidad y honestidad común son extremadamente extrañas a sus naturalezas, tan lejos de su concepción como el cálculo diferencial.
En general, los ataques extensos tienen como vector una persona con la que estamos relacionados y guarda cierto conocimiento de las debilidades personales o bien una actividad de la que depende nuestro sustento económico.

Debemos recordar, para el primer caso, lo concerniente a las manipulaciones afectivas.

Los ataques intensos, en cambio, son provocados durante las horas de reposo cuando disminuye el nivel de consciencia, o por personas desconocidas que sin embargo parecen percatar de antemano los puntos flojos sobre los cuales atacar:
no hay que desconsiderar aquí la concordancia en lo manifestado por Dion Fortune en su descripción de los portales orgánicos con otros autores como Boris Mouravieff, Laura Knight-Jadczyk y John Baines (Dario Salas Sommer).
Debemos recordar además que toda persona que permanece aun en el trance hipnótico de la ilusión puede ser usado de igual forma como vector de ataque.

Visto a grandes rasgos desde la perspectiva fisiológica, la víctima encontrará su respiración entrecortada y un aumento en las palpitaciones.

Esto que de por sí parece una consecuencia lógica asociado al estado de shock, se transformará en un evento crónico cada vez que la atención vuelva a enfocarse en la situación ya que el cuerpo estará procesando y generando energía adicional como respuesta al estímulo emocional negativo, acelerando la ingesta de alimentos para aumentar el caudal de energía producida la cual es dispersada por el desorden emocional, reforzando el círculo vicioso.

Por supuesto, esto acarrea consecuencias detrimentales para la salud del organismo, vulnerando múltiples áreas como la coronaria, digestiva y renal. El estado mental también se ve afectado por los pensamientos negativos recurrentes.

Del libro Hipsoconciencia de John Baines:
Los pensamientos que cruzan por nuestra mente en forma habitual son verdaderas piedras angulares sobre las que construimos nuestra vida material, mental y emocional. Cada pensamiento deja su huella y evoca un estado emocional equivalente a su significado y calidad.
El ojo entrenado no dudará en reconocer que bajo una lluvia de pensamientos ominosos, sean externos o emanados interiormente por la situación negativa desencadenada, nuestra maquinaria orgánica está siendo forzada a trabajar a máxima potencia para generar un producto energético no aprovechable - a nivel humano - con excelente rendimiento para las entidades parasitarias en cuarta densidad.

En pocas palabras:
nos están comiendo vivos. (1)
 
 

Sólo en el desbalance se
aprende a equilibrarse


¿Qué hacer entonces?

El mecanismo psicológico robótico tiende a la entropía:
cuando ocurren sincronismos negativos, el sujeto supone que ha fallado con lo que surgen emociones que apuntan a la culpabilidad y auto-reproche.
Para evitar esto, se debe considerar el principio hermético pendular, evitando y contrarrestando la oscilación "pena" con un refuerzo consciente de "alegría". Y esto se debe hacer teniendo en mente la búsqueda del balance y no la profundización del vaivén emocional.

Del segundo libro Trascending the Matrix Control System de Thomas Minderle:
Las emociones son fuerzas que nos empujan fuera de la homeostasis [la condición de estabilidad interna].

Si son emociones dañinas, éstas nos impulsan por encima o debajo de nuestro potencial, haciéndonos trastabillar al dudar de nuestra asertividad sobre la situación, y tomando decisiones reactivas poco inteligentes, como el reaccionar en un momento de odio para arrepentirse más tarde.

Si son emociones positivas, estas nos empujan a un nuevo territorio que de otra forma no tendríamos la confianza para hacerlo. [...]

Podemos usar las emociones si estamos atentos a ellas antes de que sometan a influencia a nuestro proceso decisional: primero evaluando en frío la situación y decidiendo de ir con ellas o disipándolas en un acto de fuerza de voluntad.

Se podría decir que las emociones son entonces como los caballos: pero entonces, ¿se conduce al caballo hacia dónde uno quiere ir, o se le permite al caballo tomar la dirección que quiere (por ejemplo hacia un precipicio)?
Un útil refuerzo físico consiste en observar la respiración, reteniendo el aire e intensificando la lentitud y profundidad de la inspiración.

Técnicas semejantes se explican en el libro de 'Hipsoconciencia' de John Baines y en 'Éiriú Eolas' de Laura Knight-Jadczyk, y podrían verse como un reclamo consciente de la autonomía corporal.

El problema puede verse intensificado de contar con acompañantes indeseados dentro del cuerpo psíquico: debemos recordar que la presencia de córtices o pretas en nuestra psiquis agrava el desencadenamiento emocional negativo pues los sincronismos parecen estar elaborados para afectar el punto flojo individual que más tememos, y a su vez es como tener el "enemigo en casa". (2)

En este caso la estrategia debe englobar múltiples aristas:
·    elaborar una detallada lista que considere lo peor que nos podría pasar a lo largo del evento, junto con una planificación que busque minimizar o contrarrestar aquellas situaciones indeseadas; hacemos énfasis en animar a orientar dicho plan aplicando las reglas de supervivencia

·    solicitar ayuda exterior; concentrarse y prepararse para hacerlo sin desesperación, patrones de fracaso o sensaciones destructivas (una buena forma es comprender que al pedir, los resultados que se obtienen resultan en una magnificación de los pensamientos que se manifestaron al solicitar); evitar rituales (3) de cualquier clase

·    trazar un diagnóstico de las conductas egóticas personales: enumerarlas y exponerlas para llevarlas a la luz de la consciencia y lograr ponderarlas; es útil buscar el equilibrio a través de un acto desinteresado que busque servir al prójimo

·    no desesperar y sostener una actitud mental positiva: al parecer, el Cosmos es una Escuela y este tipo de eventos es un desafío más; si se hace la tarea consciente no hay nada que temer
Cuando la defensa es exitosa, el factor exógeno responderá desarticulando la situación, dado que del ataque no se obtuvieron ganancias.

Hemos de tener en mente que el sistema de control convive también en una realidad donde se aplica la ley de la conservación de la energía y esto conlleva a que un ataque deliberado que no obtiene frutos es una pérdida de tiempo y energía para las entidades de consciencia superior negativas.




Referencias
(1) Tal vez relacionado con la oxidación de la adrenalina generando adrenocromo (o adrenalcromo).

(2) Desde el punto de vista del doctor Wilhelm Reich, podríamos asociar el DOR (Death Orgon u Orgón Mortal) con el Loosh de Robert Monroe: las entidades parasitarias de conciencia superior parecen no poder alimentarse directamente del OR (Life Force o Fuerza Vital), ya que no estaría en su "frecuencia" (de la misma forma que nosotros no podemos alimentarnos directamente de la luz del Sol, sino que necesitamos que los productores como las plantas, la procesen en polisacáridos y aceites); para que el OR alcance esta "frecuencia alimenticia," utilizan a los humanos: los traumas psicológicos durante la niñez, que se implantan como un introyecto en la psiquis, bloqueando el flujo normal de la energía vital, que degenera el OR en DOR, siendo este último el tipo de energía que necesitan.

(3) Las entidades positivas no actuarán contra la Directiva Primaria del Libre Albedrío, por lo tanto, no acatarán un llamado mecánico, orientado a producir un cambio forzado en la naturaleza a cambio de un negociado energético, pero quienes sí responderán serán aquellas entidades hambrientas que resuenan con el pedido egocéntrico o desesperado del solicitante; por supuesto, esta clase de pactos faustianos no tardará en desencadenar en consecuencias detrimentales para el solicitante.

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lunes, 27 de junio de 2016

ALGUNOS PENSAMIENTOS TOXICOS QUE LE IMPIDEN SER FELIZ

ALGUNOS PENSAMIENTOS TOXICOS QUE LE IMPIDEN SER FELIZ

Por Alexa Erickson
 
traducción de Adela Kaufmann
 







A nadie le gustan las malas vibraciones, y aunque muchos de nosotros podemos pensar colocando un escudo anti-mala-vibra nos protegerá de la gente negativa, lugares y cosas, la realidad es que tenemos que mirar hacia dentro para asegurar que vivimos desde un lugar de paz.

Si bien no hay que despreciar y temer la negatividad, ya que podemos aprender mucho de ella, a veces, un estado general de paz es algo que todos anhelamos.

En el caso de este artículo, la felicidad es más acerca de un estado coherente de paz y alegría en la vida versus una emoción fugaz de euforia.

En los mundos del Buda,
"Nos convertimos en aquello que pensamos",
...por lo que si pensamos negativamente, disminuimos considerablemente nuestras posibilidades de vivir una vida feliz.

Pero el problema para muchos es que los pensamientos tóxicos son aprendidos, y el pensamiento tóxico se convierte en habitual, por lo que no son conscientes de, no sólo su efecto negativo sobre nuestro bienestar, sino también de nosotros teniéndolos en primer lugar.

Pero es hora de romper a través de esta fachada de normalidad.

Aquí están algunos pensamientos tóxicos comunes que usted necesita dejar caer a fin de tener una vida más feliz:

 
1. Pensar que usted es una víctima

Es más fácil pensar que el mundo está en su contra de lo que es admitir que es usted quien debe hacer el cambio.

Tiene que dejar de culpar a otros por sentirse infeliz y quién es usted o de dónde se encuentra usted en la vida. Nunca llegaremos a ninguna parte si asumimos que las circunstancias externas deben cambiar para poder tener éxito.

Usted y sólo usted, es responsable de su destino.



2. Creer que otras personas son mejores que usted


Cuando usted asume que usted nunca será tan feliz, exitoso, cumplido, etc., como alguien más porque, ya sea otros tienen más dinero, mejor estilo, mejor aspecto, o una crianza sana y más amorosa, usted sólo está poniendo obstáculos innecesarios en el camino de su mejor yo.

Al apreciar lo que usted tiene, la ilusión de que otros son mejores se disipa rápidamente, y usted será liberado de la envidia y cualquier otra cosa en el camino de que usted sea quien quiere ser y hacer lo que quiere hacer.

 

3. Tener altas expectativas

Tengo una amiga que solía deprimirse tanto sobre sí misma debido a que un amante, un amigo o un miembro de la familia no cumplió con sus expectativas.

Ella hacía que las personas se sintieran especiales y queridas, y ella quería que otros fueran así y le organizaran fiestas sorpresa de cumpleaños, le dieran regalos extravagantes, y llamadas telefónicas diarias para ser recíprocos.

Al centrarse en estas expectativas específicas, ella se estaba perdiendo de todas las formas únicas a estas personas en su vida por encima y más allá.

Cuanto menos usted espere, es menos probable que sea decepcionado, y más usted será capaz de ver lo bendecido que realmente es.



4. La necesidad de tener la razón todo el tiempo


Es energía desperdiciada tratar de convencer a alguien de que usted tiene razón todo el tiempo, ya que nunca podrá ser veraz consigo mismo de que se cometen errores, por lo que nunca será capaz de aprender y crecer a partir de estos errores.

No abrir su mente a diferentes puntos de vista o ser capaz de admitir cuando está realmente equivocado impide el aprendizaje y le impida crear conexiones más profundas con muchos tipos diferentes de personas.
 


5. Ser temeroso del futuro


¿Alguna vez ha estado teniendo un increíble día, semana o mes cuando de repente comienza a preguntarse cuando va a terminar esa felicidad?

Usted busca cosas que podrían salir mal, desbordando su fantasía: la persona que le hace sentir tan bien podría engañarlo a usted, usted podría ser despedido del trabajo que le gusta y en el que es exitoso, o cualquier número de otras cosas terribles que podrían suceder.

Estos pensamientos tóxicos le impiden vivir en el momento y disfrutando de la felicidad que está experimentando actualmente.
 


6. Viviendo en el pasado

Así pues, usted lamenta algunas cosas que ha hecho en el pasado, pero, ¿adivine qué? El pasado no la define.

Tal vez le ha dado forma en el sentido de que ha aprendido de el para convertirse en una mejor persona, pero no determinará su destino.

Si decide que su pasado le evitará el éxito, el amor y una vida de satisfacción, entonces, ese será su futuro, debido a que usted lo ha manifestado.
 


7. Preocuparse por lo que otros piensan de usted

Es una preocupación común entre las masas: expresar su individualidad, intentar nuevas cosas, cometer errores en esas cosas nuevas, tomar decisiones audaces, y así sucesivamente, le pondrán en el asiento caliente, y si falla o hace el ridículo, todos se reirán, o tal vez lo rechazarán.

Cuando permitimos que la preocupación que otros nos juzguen por nuestras acciones para superarnos, nos quitamos nuestra capacidad de prosperar.

Todos hemos tenido que aprender a caminar, y hemos tenido que tomar un buen número de derrames embarazosos antes de llegar abajo.

Pero ¿nos importó? No, porque éramos bebés, y que resultó ser que esa poderosa ignorancia probó ser una dicha, ya que realmente seguimos adelante con lo que se sentíamos natural, correcto, e instintivo.

La vida es demasiado corta para preocuparse acerca de cómo otros reaccionan a una decisión o acción que uno haga que cree que va a contribuir a su felicidad, así es que usted hágalo e ignore a los que odian.
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viernes, 24 de junio de 2016

El maestro de la nave. Jesús el Cristo. Como es arriba es abajo.


(Continuación-Última parte)

Parte 3/3

Abandonaron a los entrañables amigos y la siguiente escena que vio Marco fue la pelada montaña del Tabor, hacia donde se encaminaban Pedro, Santiago y Juan, que ausentes de los hechos, seguían la rápida ascensión del Rabí. Una vez en la cumbre, junto a unos olivos, se detuvo el Señor y con la mano y en silencio indicó a los otros que se sentaran a su vez. Se puso en oración y miró al cielo insistentemente. En un momento determinado de la corta espera, apareció la astronave luminosa que tanto conocía Marco -esta vez visible para los ojos materiales pues su vibración había bajado- y tiró por tierra a Pedro, Santiago y Juan que de golpe y sin saberlo se hicieron iniciados en un conocimiento que les fue impuesto como secreto.
La nave se puso sobre los Apóstoles y Jesús a la vez que un cono luminoso salió de su panza para absorber sin dificultad al Nazareno que ni siquiera cambió su postura de meditación hasta que llegó a la portezuela inferior de la panza del navío. Luego, aparecieron junto a él dos figuras grandiosas que los Apóstoles no reconocieron, a pesar de vestir con túnica a la usanza judía más arcaica. Al lado de los tres apareció un ser con buzo blanco de vuelo y después de la sorpresa inicial les dijo así: "Estos dos varones que estáis contemplando son los que adorais como vuestros padres Moisés y Elías, "La Fraternidad de los Dos Iluminados" que nunca mueren y que han venido a ratificar el pacto y el misterio.
La visión duró un rato corto hasta que los tres, Jesús, Moisés y Elías desaparecieron en el interior de la nave donde se encontraba Enoc, y nadie supo lo que allí pasó. Sólo quien vivió en la santificación del espíritu lo contará cuando sea el tiempo.
Y le fue mostrado a Marco nuevamente el templo de cristal donde aparecían felices los 72 y los 33, pues de un golpe se habían reunido para la comunión de los compromisos "Los Cuatro Vivientes". Y el cordero baló con alegría pues el rombo con los cuatro tronos se hizo resplandeciente porque en la Tierra los cuatro seres estaban como una sola entidad sentados en los cuatro lados de una mesa romboidal bebiendo el néctar de los Dioses o "agua de vida" traída para ellos de las entrañas del astro que nos alumbra.
Como digo, nadie supo lo que allí pasó pero a partir de ese momento todo se dispuso para la muerte del Cordero.
Así fue como en realidad ocurrió y no obstante así fue contado por el Evangelista, con la única excepción de que a la nave debió llamarle " nube ".
"Aconteció como unos ocho días después de estos discursos que, tomando a Pedro, a Juan y a Santiago, subió a un monte a orar. Mientras oraba, el aspecto de su rostro se transformó, su vestido se volvió blanco y resplandeciente. Y he aquí que dos varones hablaban con él, Moisés y Elías, que aparecían gloriosos y le hablaban de su partida que había de cumplirse en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño. Al despertar, vieron su gloria y a los dos varones que con él estaban. Al separarse éstos, dijo Pedro a Jesús: "Maestro, ¡qué bien se está aquí! Hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías", sin saber lo que decía. Mientras esto decía, apareció una nube que los cubrió, y quedaron atemorizados al entrar en la nube. Salió de la nube una voz que dijo: "Este es mi Hijo elegido, escuchadle". Mientras sonaba la voz estaba Jesús solo. Ellos callaron, y por aquellos días no contaron nada de cuanto habían visto."
Descendieron de la montaña y al paso les salieron los discípulos de Juan que le comentaron la muerte del Bautista a manos del impío Herodes. Jesús se retiró un momento junto al borde del camino, al pie de un olivo, arrancó una de sus ramas y la tiró al polvo de la senda por la que transitaban. Los apóstoles y los seguidores del esenio muerto le miraron interrogantes. El, alzando los ojos al cielo, dijo: "¡Eloí, Eloí, lama Sabachtani!..." Y lloró junto al olivo a la vez que le abrazaba pues su compañero muerto le había dejado ante una soledad total para afrontar la misión para la cual había sido destinado desde hacía miles de años.
La partida de Juan el Bautista al verdadero reino de la luz le hizo exclamar ante todos: "¡Elías, Elías!, ¿por qué me has abandonado?..." y viéndose ante estos hechos le entró miedo, no de la muerte como algunos creen sino de su responsabilidad, pues su misión se veía ahora incrementada con la llegada de los 72 del Bautista que le miraban despavoridos porque su pastor, el hombre del desierto, el indomable león, les había dejado indefensos ante el lobo. Sólo Jesús -el Señor del Sol- podía acogerles como hijos suyos y por ello a él vinieron tal y como el Bautista les había indicado antes de morir.
Quiero hacer en este punto un reiterado inciso sobre las palabras pronunciadas por Jesús en la cruz, que han dado pie a múltiples interpretaciones. Incluso se ha dicho que Jesús se vio abandonado por el Padre pues había desobedecido dejándose clavar en la cruz. Esto además de ser una profunda necedad y una especulación, no conecta con la realidad que ahora os revelaré. Jesús sabía perfectamente que iba a morir, incluso antes de su nacimiento. Este hecho por tanto ya lo tenía asumido. Tampoco podía decirle al Padre "¿Por qué me has abandonado?" pues él sabía que el trámite de la muerte no era sino una liberación. De ahí que dijera al Buen Ladrón: "Esta tarde estarás conmigo en el Paraíso". Si iba a estar en el Paraíso, ¿cómo podía sentirse abandonado?...Por otra parte, quien estaba en la cruz no era Jesús sino Cristo, pues ya lo hemos dicho anteriormente, Cristo, que es el Sol, no puede morir porque tiene detrás de él todo un sistema solar dependiente. De ahí que se apagara el astro en el momento que el cuerpo de Jesús expiró.
"¡Elías, Elías, ¿por qué me has abandonado?" es simplemente eso; una llamada a Elías que él sabía que era el representante de la Tierra o la Tierra misma, y su grito antes de morir referenciaba el abandono de la Tierra ante el Sol. Al igual que al momento de anunciarle la muerte del Bautista, él lloró pues veía que uno de los Cuatro Vivientes le abandonaba quedándose solo.
"Algunos de los que allí estaban, oyéndolo, decían: "A Elías llama éste". Luego, corriendo, uno de ellos tomó una esponja, la empapó de vinagre, la fijó en una caña y le dio a beber. Otros decían: "Deja; veamos si viene Elías a salvarle". Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró."
La plenitud del Maestro se dio en el monte Tabor cuando Los Cuatro Vivientes se reunieron junto a él y le dieron fuerza. El Nazareno sabía que sobre Juan estaba el espíritu de Elías, Señor del Mundo y Jefe de la Tierra, por ello el grito del Nazareno reclamaba la presencia deseada del planeta por el que moría.
Quizás os resulte difícil de entender pero el mundo de la jerarquía superior tiene sus arquetipos y su lógica que no es la de abajo.
Esta referencia o vinculación de Elías y su liderazgo como Señor del Mundo, la tenéis en el Evangelio:
"Cuando estos hubieron ido, comenzó Jesús a hablar de Juan a la muchedumbre: "¿Qué habéis ido a ver al desierto?, ¿una caña movida por el viento? ¿Qué habéis ido a ver?, ¿a un hombre vestido muellemente? Mas los que visten con molicie están en las moradas de los reyes. Pues, ¿a qué habéis ido?, ¿a ver un profeta? Sí, yo os digo que más que un profeta éste es de quien está escrito: "He aquí que yo envío a mi mensajero delante de tu faz, que preparará tus caminos delante de ti. En verdad os digo que entre los nacidos de mujer no ha aparecido uno más grande que Juan el Bautista. Pero el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos está en tensión, y los esforzados lo arrebatan. Porque todos los profetas y la Ley han profetizado hasta Juan. Y si queréis oirlo, él es el Elías que ha de venir. El que tenga oídos que oiga."
Habrá un tiempo en que el propio Elías gritará a su vez: "¡Helios, helios (Sol), ¿por qué me has abandonado?" pues así lo dicta el karma. Pero este grito sí sera al Sol y no hacia ningún personaje.
El Maestro dijo a sus discípulos: "Vuestra misión es preparar los caminos de la luz que se han hecho carne y forma. Anunciad por tanto a los hombres este evento y preparad la llegada de vuestros doce hermanos". Y señaló a los Doce Apóstoles que poco o nada entendían de lo que allí ocurría y les envió de dos en dos para que la jerarquía astral se multiplicara (72 x 2 = 144), siendo éste el número de los hijos del ermitaño o Señor de la Tierra, cuyo número simbólico es el 9 o cifra de la plenitud que es bien visto desde Orión.
Así ocurrió y así lo vio Marco, de lo cual da testimonio, y así lo contaron para los hombres:
"Después de esto, designó Jesús a otros setenta y dos y los envió de dos en dos, delante de sí, a toda ciudad y lugar adonde él había de venir, y les dijo: "La mies es mucha y los obreros pocos; rogad, pues al amo mande obreros a su mies. Id, yo os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias, y a nadie saludéis por el camino. En cualquier casa que entréis, decid primero: La paz sea con esta casa. Si hubiere allí un hijo de la paz, descansará sobre  él vuestra paz; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en esa casa y comed y bebed lo que os sirvieren, porque el obrero es digno de su salario. No vayáis de casa en casa. En cualquiera ciudad donde entráreis y os recibieren, comed lo que os fuere servido y curad a los enfermos que en ella hubiere, y decidles: "El reino de Dios está cerca de vosotros". En cualquiera ciudad donde entráreis y no os recibieren, salid a las plazas y decid: "Hasta el polvo que de nuestra ciudad se nos pegó a los pies os lo sacudimos, pero sabed que el reino de Dios está cerca. Yo os digo que aquel día Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad."
 -Maestro, dijo Marco en la nave después de ver las imágenes, ¿por qué me mostráis estas cosas y por qué me siento tan unido a Juan?
El Maestro le respondió:
-Aún te mostraremos más, hijo mío. Debes saber que cuando depositemos tu cuerpo en tierra habrás olvidado todo pues así lo hemos programado para ti hasta el tiempo de la Segunda Venida. Ten la seguridad de que uno de los que contemplaban las escenas eras tú mismo.
-¡Imposible!, ¿cómo voy a ser yo si estoy aquí contigo?...
Y el Maestro giró la cabeza ante el visor a la vez que aparecían las mismas escenas de unos momentos antes. Pero esta vez Marco se vio perfectamente entre los 72. Era uno de los primeros que se habían acercado al Maestro, pero su pelo era completamente blanco y rondaría los 60 ó 70 años, a juicio de su apariencia.
-¡Debo estar loco!, decía Marco a la vez que se pellizcaba ante la sonrisa del Maestro que con ternura le miraba al notar que sus ojos se habrían y cerraban como se abren las ventanas de par en par a la luz de la mañana.
-Bien, hijo, ahora proseguiremos en otro momento decisivo que es bueno asimiles y transmitas al hombre. De esta revelación depende la comprensión de una verdad fundamental o de un rito sin sentido.
Y de nuevo vi las imágenes tristes y patéticas. Esta vez en el monte que llamaban "El Calvario", Jesús, el Sol beatífico hecho carne, estaba expirando entre dos crucificados más que eran ladrones conocidos por todos.
Los ojos del Rabí estaban posados sobre la astronave que contemplaba la escena y que nadie veía, sólo él y uno de los ladrones, el que estaba a la derecha.
Marco no estaba triste, un poco melancólico de observar a los que miraban la escena de la muerte de su precioso Maestro. ¡Cuántas veces les había dicho!: "Si cuando yo me vaya me lloráis como si estuviese muerto, tendré la seguridad de que no habéis entendido nada". Pero la carne es débil y su madre María, su discípulo Juan y los otros diseminados, contemplaban los estertores de la muerte del cuerpo mientras que el espíritu crístico que en él moraba se alegraba del sacrificio.
Gota a gota la sangre se iba perdiendo hasta que salió sólo agua. En ese preciso instante, la luz del mundo -el Sol- se apagó al unísono del cuerpo de Jesús que expiró junto al terremoto y el estremecimiento general de los presentes.
-Maestro, ¿cómo es posible que al morir Jesús se apague el Sol?
-Tú lo comprenderás perfectamente. Harán religiones y ritos del acontecimiento humano, que es bueno, pero sólo unos pocos entenderán que el verdadero misterio está en la luz del Sol que desde aquel momento ya no fue la misma que alumbró la materia. Por ello todos los Iniciados Solares del mundo se alegraron con su muerte pues fue mutación, aumento del biorritmo de la raza y liberación.
El hombre puede morir en la cruz, y de hecho murieron muchos después de Jesús pero sólo con él el sol de cada día se apagó y esto es una cuestión que los astrónomos de tu tiempo juzgarán como imposible, y sin embargo así se dio y así se dará de nuevo al final de esta generación. Lo contó así el Evangelista:
"Era ya como la hora sexta y las tinieblas cubrieron toda la Tierra hasta la hora de nona, oscureciéndose el Sol y el velo del templo se rasgó por medio. Jesús, dando una gran voz, dijo: "¡Padre, en tus manos entrego mi espíritu!", y diciendo esto, expiró".
Y Cristo salió al sol, que es el único Padre Creador de nuestras carnes y materias, mientras que el espíritu de Jesús -que vivía en Juan- tomó de nuevo el cuerpo del crucificado para preparar su ascensión, que también me fue mostrada y doy testimonio de ello. Jesús marchó en la astronave que siempre estuvo siguiendo todo su misterio por la Tierra y después de despedirse de sus amados Discípulos y habiendo pasado 40 días desde su resurrección, ascendió por el pasillo de luz proyectado por la nave ante la presencia atónita de los ocho Apóstoles, no de doce como se cree pues tres, Pedro, Santiago y Juan, ya lo habían vivido antes en el monte Tabor, y Judas para entonces había muerto.
Y desde la misma astronave que le hizo partir, vendrá con poder y gloria al final de los tiempos. Primero deberá anunciarse como "relámpago de oriente a occidente" ya lo ha hecho y lo hemos comentado pues a nosotros corresponde hacerlo- y ahora, a la luz de la revelación entenderéis mejor este párrafo del Evangelio, si como siempre, a la nube la cambiáis por nave y a los "dos varones" por seres del espacio:
"Diciendo esto fue arrebatado, a vista de ellos, y una nube le sustrajo a sus ojos. Mientras estaban mirando al cielo, fija la vista en él que se iba, dos varones con hábitos blancos se les pusieron delante y les dijeron: "Hombres de Galilea, ¿qué estáis mirando al cielo? Ese Jesús que ha sido arrebatado de entre vosotros al cielo, vendrá como le habéis visto ir al cielo". Entonces se volvieron del monte llamado Olivete a Jerusalén, que dista de allí el camino de un sábado. Cuando hubieron llegado, subieron al piso alto, en donde permanecían Pedro, Santiago, Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo y Simón el Zelotes y Judas de Santiago. Todos estos perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María la Madre de Jesús y con los hermanos de éste."
Marco se quedó un rato mirando al Maestro y le preguntó:
-¿Cuándo será el último cambio antes de entrar en la otra Era?
-Estáte atento al Sol.
-Sí, estoy atento al Sol, pero no respondes a mi pregunta.
El Maestro contestó:
-Primero veréis llegar "la nueva Jerusalén como un relámpago de oriente a occidente". Después veréis a "los cuervos reunirse ante el cadáver". Habrá enseguida una gran tribulación y después de ella, tres días de pavorosa oscuridad y un gran cambio solar doble. Luego veréis venir al Hijo del Hombre con poder y gloria sobre las nubes, tal y como lo prometió, y al final, los que queden serán reunidos por los seres superiores que acompañan a Jesús y serán sacados del planeta pues habrá una nueva tierra y un nuevo Sol.
-Pero, ¿cuándo se dará ese doble cambio solar?
El anciano, con cierta sonrisa carismática, respondió:
-Si el Sol mutó con la muerte del Cordero Solar Jesús, como lo has visto, debes entender que ha de haber muerte de nuevo para que cambie el Sol otra vez.
-Cierto, pero Jesús no puede morir por segunda vez, tal y como está anunciado.
-No tiene por qué ser el mismo Jesús.
-No entiendo, ¿quién deberá morir entonces para que se dé ese doble apagamiento solar?
-Lee bien el Libro Sagrado que tenéis en vuestro tiempo:
"Mandaré a mis dos testigos para que profeticen, durante mil doscientos sesenta días, vestidos de saco. Estos son los dos olivos y los dos candeleros que están delante del Señor de la Tierra. Si alguno quisiere hacerles daño, saldrá fuego por su boca, que devorará a sus enemigos. Todo el que quiera dañarlos morirá. Ellos tienen poder para cerrar el cielo para que la lluvia no caiga en los días de su ministerio profético y tienen poder sobre las aguas para tornarlas en sangre y para herir la tierra con todo género de plagas cuantas veces quisieren. Cuando hubieren acabado su testimonio, la bestia, que sube del abismo, les hará la guerra, y los vencerá y les quitará la vida. Su cuerpo yacerá en la plaza de la gran ciudad que espiritualmente se llama Sodoma y Egipto, donde su Señor fue crucificado. Los pueblos, las tribus, las lenguas y las naciones verán sus cuerpos durante tres días y medio y no permitirán que sus cuerpos sean puestos en el sepulcro. Los moradores de la tierra se alegrarán a causa de ellos y se regocijarán, y mutuamente se mandarán regalos, porque estos dos profetas eran el tormento de los moradores de la tierra. Después de tres días y medio, un espíritu de vida que procede de Dios entró en ellos y los hizo levantarse sobre sus pies, y un temor grande se apoderó de quienes los contemplaban. Oí una gran voz del cielo que les decía: Subid acá. Subieron al cielo en una nube, y viéronlos subir sus enemigos. En aquella hora se produjo un gran terremoto, y vino al suelo la décima parte de la ciudad, y perecieron en el terremoto hasta siete mil seres humanos, y los restantes quedaron llenos de espanto y dieron gloria a Dios y al cielo. El segundo ¡ay! ha pasado; he aquí que llega el tercer ¡ay!."
-Como ves, hijo mío, lo mismo que ocurriera con Jesús, así ocurrirá con los dos testigos. Después de este cambio y de estos hechos serán muy pocos los años que quedarán para la gran evacuación de los señalados en el corazón y en la frente.
-Pero, ¿cuántos serán los salvados y cuántos los años que nos falten?...Debo prepararme.
-En verdad te digo, hijo mío, que quien busque salvar su cuerpo lo perderá para siempre. Quien construya refugios será sepultado por su propia construcción, quien guarde para comer en exceso, en exceso pasará hambre y privaciones. Sed vosotros como los pájaros del campo. Buscad el Sol de cada día y sed limpios de corazón en hábitos y costumbres, pues seréis guiados y llevados hacia los lugares precisos cuando sea el momento. No aprendáis a almacenar sino a vivir con lo necesario, haciendo que los hábitos inadecuados desaparezcan de vuestra vida. Escrito está: "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar no existía ya".
(Si efectivamente el Apocalipsis tiene razón, el vidente Juan el Evangelista no vio a la Humanidad salvada y redimida sobre la Tierra sino sobre otro planeta).
Marco vio y vivió cuanto aquí se ha narrado, y aún más que guarda celosamente en su corazón y que a las almas puras revelará a su tiempo. El de ayer y el de hoy son el mismo, pero en tiempos y espacios diferentes. Los mismos personajes siguen activos con sus astronaves dispuestas para seguir en la revelación de la eterna sabiduría. Sólo quienes han alcanzado la vista al espíritu tendrán la confirmación de su presencia y su consuelo, mientras que quienes hayan vivido la presa de los delirios materiales, en la tierra y con el barro, en polvo se convertirán.
Aquel día en Palestina sobraba una nube, una nube metálica y brillante, vista por pastores y labriegos. En dicha nube, como en el caso de Jonás, viajaba Marco que de nuevo se vio depositado en la pradera vecina a su casa. Sólo habían pasado unos minutos de tiempo, aunque él vivió hechos y acontecimientos que duraron más de dos mil años. ¿Cómo fue posible?...
Creer cuanto aquí está escrito está en función de la aprobación interna de cada uno, pues sólo quien sabe dirá con el corazón: "¡Sí!", mientras que otro pensará que he contado uno de mis mejores cuentos. ¡Adiós, Marco! Muchas gracias. Espero que vuelvas a visitarme.
Y se me presentó de nuevo el templo de cristal donde viera a las jerarquías que todo lo gobiernan. Comprobé que con la muerte de los dos testigos se consumió el pez depositado en el ara romboidal, y que con el apagamiento solar se consumió el pan que también estaba allí. Siempre que arriba ocurre algo, abajo repercute. Es la vieja ley traída por el gran Hermes que así lo notificó a cuantos lo rodeaban.
Y vi después salir al más joven de los 33 que tenía el Sol en el pecho y que con fuerza y decisión irrumpió desde el final de su fila y puso un cántaro con agua en el ara sagrada -Era Acuario- para que todos los reunidos -24 Ancianos, 4 Vivientes, 72 Príncipes del Mundo, 33 Señores de la Luz- y la gran multitud que rodeaba el templo en número de 144.000 personas, vieran el cántaro luminoso que a modo de nuevo Grial iluminaría los misterios de otros 2.160 años donde sería desterrada la muerte, la violencia y el desamor.
Y se apagó la visión y se cerraron los paneles que tantas cosas le habían mostrado. El Maestro anciano desapareció como había venido y nuestro Marco retornó a la soledad curiosa de la enorme sala del "carro de fuego".
Lice Moreno
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martes, 21 de junio de 2016

El maestro de la nave. Jesús el Cristo. Como es arriba es abajo.(Parte 2)

El maestro de la nave. Jesús el Cristo. Como es arriba es abajo.

(Continuación)

Parte 2/3

El ser del espacio me miró y me dijo:
-Vosotros los humanos no sabéis o no queréis saber nada de la ley de la creatividad. Al igual que cultiváis vuestros frutos con buena semilla y mejor tierra, así cada hombre y cada mujer pueden fabricar su propio hijo con la misma perfección que el artista realiza una obra de arte. Zacarías e Isabel son una pareja cósmica, es decir seres que en la dimensión astral son una misma cosa: macho y hembra a la vez. Han debido tomar cuerpo en la Tierra en esta reencarnación para que por medio de un cultivo de alta vibración psíquica y amorosa, nosotros sembráramos al excelso Príncipe del Mundo, que aún siendo príncipe y el primero de los mortales, vestirá de pieles y comerá la inmundicia del desierto.
Prosiguió el ser superior:
-El Maestro te mostró lo que sucede en el plano imponderable, y nosotros te enseñamos lo que manipulamos en la materia. Ahora verás a la vez ambas cosas y así lo explicarás a las gentes de tu tiempo.
Y vio siendo el mismo ayer y hoy, cómo Isabel sudaba gruesas gotas dando los últimos suspiros de una mujer parturienta que a base de esforzarse se quedaba sin vigor. Tan solo la férrea voluntad de ser madre y ver el fruto la sostenían en un parto duro y traumático. Al final, el Bautista expulsó el agua de la placenta y asomó la cabeza a la vez que un fuerte llanto irrumpió en la sala de tan magno acontecimiento. Una luz salió del techo de la estancia y se alojó en el pecho del recién nacido. Yo, como guiado por el instinto miré enseguida al techo y pude ver en la parte alta del cielo el templo de cristal que anteriormente os describí. Pero aquella luz se había desprendido del trono que ocupaba uno de los vértices del rombo; el lugar que correspondía a Elías. Y vi a los 72 ancianos que reían y se felicitaban pues su paladín había asomado al mundo de la materia y sobre sus carnes galopaba el espíritu del excelso del héroe de Israel al que todos consideraban libertador.
De nuevo ante el anciano en aquella tremenda estancia, Marco seguía interrogante y pensativo.
-¡Bien, hijo mío!, ya has visto el principio del misterio de la venida del Paladín Terrestre. Verás ahora la segunda parte: la llegada del Paladín Solar.
Y otra vez me enfrenté a los paneles luminosos de la nave que mostraban otro pasaje palestino, más humilde que el de Zacarías, pero con cierto sentido de recogimiento, digo esto porque hay "casas" y hay "hogares", y que las casas por muy bien adornadas que estén nunca terminan de ser hogares sino estancias donde habita el frío de ánimo y de presencia. No obstante hay otras casas que sin reparar en las formas terminan por emitir algo de amor, de cariño o quizás de personalidad de sus moradores que se han preocupado de vivir y crear un sentimiento positivo de armonía en el día a día de la convivencia.
Así era aquella casa, también de adobe raído y amarillento, pero con algo bello y sugerente. En su interior, una bellísima doncella que era todo ojos; tremendos ojos tiernos y negros como la noche más oscura, que hablaban y presumían dulzura y candor. Vestida de blanco, fuerte y decidida por ser ella con todos los valores de una mujer que sentía la raza y tenía vocación de ser y estar en el mundo para algo positivo y noble. Y así fue, pues como luego más tarde se relató, fue templo del Espíritu Santo y hubo quien lo escribió de esta manera:
"En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y presentándose a ella, le dijo: "Salve, llena de gracia, el Señor es contigo". Ella se turbó al oir estas palabras y discurría qué podría significar aquella salutación. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y llamado Hijo del Altísimo, y le dará el Señor Dios el trono de David, su padre y reinará en la casa de Jacob por los siglos, y su reino no tendrá fin. Dijo María al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?". El ángel le contestó y dijo: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios. E Isabel, tu parienta, también ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el mes sexto de la que era estéril, porque nada hay imposible para Dios". Dijo María: "He aquí a la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra". Y se fue de ella el ángel."
Y así se cumplió y una vez más Gabriel lo anunció y lo selló con el pacto de su autorización. Pero en este caso no hubo intervención humana por parte del padre, pues el semen fue traído del núcleo del Sol en un cofre de oro puro y luminoso. Así lo vio Marco -que es quien escribe- y así se lo dijo el Maestro:
-Todo este misterio se repetirá otras tantas veces hasta que comprendas que no estáis solos ni aún deseándolo. Sólo cuando vuestra soberbia os deje ver, comprobaréis que sois hijos de las estrellas. En otros pueblos haremos lo mismo y otras tantas vírgenes serán templo del espíritu. Pero en verdad te digo Marco, que sólo con éste y en él todo el Verbo Luminoso se hace carne y sangre y sólo él al tiempo de nacer y de crecer, tendrá derecho a decir: "Yo soy la luz del mundo", pues él es el Sol que os alumbra hecho forma y sustancia.
Nada contaré del nacimiento del Señor de la Luz que no se conozca pero si los que estuvieron allí en aquel tiempo hubieran tenido la visión del Espíritu observarían -como así lo hicieron los Magos- la astronave de Gabriel que inmovilizó la zona y la sometió a un cono de atemporalidad, haciendo que Jesús saldría del vientre de la madre, no por donde salían todos los niños sino por el vientre que fue cortado con un rayo luminoso procedente del carro de fuego y después cerrado sin marca alguna. Así lo ratificó la partera que llegó a la gruta, quien además de comprobar la virginidad de María quemó su mano con la energía residual que todavía había en la matriz de la nueva madre.
Y Jesús fue engendrado por la luz y por la luz nació sin manchar la materia. Al tiempo de nacer, los 33 ancianos de la visión se rieron, se abrazaron entre sí y a los 72 pues su paladín había tomado cuerpo. De uno de los tronos del rombo que rodeaba al cordero, salió un rayo de luz que se alojó, al tiempo de nacer, en el pecho del Nazareno.
Y el anciano de la Era Aries dijo: "Yo ya puedo morir tranquilo y entregar el Libro de la Sabiduría al joven Piscis pues los instrumentos del relevo ya tomaron cuerpo en la morada terrena del Padre".
Así fue como ocurrió y lo vio Marco, el niño palestino que de nuevo os lo cuenta y que ha querido simplificarlo pues son muchos los detalles que aún no le ha sido permitido contar en su total extensión. Así también fue contado por un hombre que sólo vio los hechos físicos pero no astrales:
"Aconteció pues, en los días aquellos que salió un edicto de César Augusto para que se empadronase todo el mundo. Este empadronamiento primero tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria. E iban todos a empadronarse, cada uno en su ciudad. José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llamaba Belén -por ser él de la casa y de la familia de David- para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Estando allí se cumplieron los días de su parto y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón.
Había en la región unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre su rebaño. Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvía con su luz, quedando ellos sobrecogidos de gran temor. Díjoles el ángel: "No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría que es para todo el pueblo; pues os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías del Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: Encontraréis un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre".
Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad".
Así que los ángeles se fueron al cielo, se dijeron los pastores unos a otros: "Vamos a Belén a ver esto que el Señor nos ha anunciado. Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre, y viéndole, contaron lo que les había dicho acerca del niño. Y cuantos los oían se maravillaban de lo que les decían los pastores. María guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, según se les había dicho."
-Bien, querido Marco, ahora seguirás viendo cosas y hechos que ya están realizados en la mente de Dios pero no expresados en el tiempo y en la forma material. Pero este tiempo es para ti un segundo mientras que te haremos recorrer más de dos mil años. El conocimiento aflorará como crecen los pétalos de la flor del jardín sólo con el riego del agua de vida y de verdad tu mente volará a la dimensión del eterno presente y el registro se abrirá para ti y para quienes como tú pusieron su corazón en la esperanza del Reino de Dios sobre la Tierra. Sea por tanto hecha la voluntad del Supremo Monarca para proseguir en la placidez de tu ensueño.
Y vi en la pantalla en forma concreta y directa, como si estuviera junto a mí, a un hombre moreno como el color del piel roja americano que llevaba pieles secas de camello que caían por sus hombros casi hasta las rodillas. Con el pelo larguísimo y enrollado a la cabeza. Era un pelo ondulado y fuerte como lo es la melena del león de los desiertos. Era el Hombre del Agua, el que hacía llover a voluntad y curaba la llaga del enfermo con unas pocas gotas del cristalino líquido. Era el sublime esenio; el gallardo ser de la palabra del trueno que sometía a las plantas, a los animales y a los reyes con la potencia de su voz, y encandilaba a las mujeres haciendo valiente al cobarde y sumiso al bravucón. Era el verbo hecho palabra, era en definitiva "la voz que clama en el desierto". Sólo para él y por él la "voz" tuvo la fuerza de mutar los elementos y las formas pues el sonido de Dios se encarnó en Juan el Bautista, por ello a los descendientes de su tribu se les concedió la facultad del verbo. Pueden herir con su boca como hieren los dardos en la batalla. Se retuercen los inmundos al ímpetu de su fuego y se acobardan los poderosos ante la bravura de sus denuncias.
Observé que ese hombre habló muchas veces con los seres que bajaban de las astronaves y los que le rodeaban salían despavoridos cuando veían acercarse el carro de fuego pues creían que el mundo se destruía por tal magnificencia.
El Marco de hoy comprende todo pero aún le duele el susto del Marco de ayer que se enfrentó a ello con la inexperiencia de pocos años de Historia.
También me fue mostrada la imagen del Nazareno que quizás al describirla con letras pueda mermar su verdadero significado. Simplemente era, es y será la perfección hecha forma humana que en la soledad de la montaña también hablaba con los seres venidos de las estrellas que le enseñaban y aconsejaban preparándole para el próximo tiempo por llegar.
El anciano Maestro que estaba sentado frente a mí en la astronave, frunció el ceño con un rictus de tristeza a la vez que no dejaba de mirarme.
-¿Qué te pasa, Maestro?
-Si tú supieras el precio de este acontecimiento también te entristecerías. El hombre a partir de ahora comenzará a alejarse de la verdad esencial haciendo que la revelación sea cada día más pequeña y más semejante a sus defectos. Será tanta la lejanía y tan absurda la teología que os veréis forzados a hablar en cuchicheos y seréis condenados precisamente por "herejes" por contar la única verdad que ha sido y será inmortal. Es triste pero será así todavía por un tiempo. La verdad maravillará y será considerada como ciencia ficción grotesca mientras que la mentira y la religión de las formas moverá a la masa en pos de ídolos materiales y quimeras políticas y personales. Sólo quien mira a lo alto, recibirá de lo alto, pero quien adora lo bajo y ve allí a Dios le será quitada la poca gracia con la que fue dotado.
El eterno presente del registro de las acciones humanas y divinas se abrió de nuevo para Marco y se vio transportado al Jordán. Allí de nuevo vio al Bautista que hablaba y hablaba a la gente que se acercaba seducida por el fuego de su palabra, sin reflejar una gota de cansancio. Todos eran sumergidos en el agua y se limpiaban las vibraciones de su cuerpo grosero y pecador.
Cerca del hombre de las pieles había media docena de asiduos seguidores entre los que supe se encontraban Andrés y Juan -el que luego sería el Discípulo Amado de Jesús- que desde hacía tiempo venían a adquirir la sabiduría de "El León del Desierto".
"Voz que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas. Todo barranco será relleno y todo monte y collado allanado, y los caminos tortuosos rectificados, y los ásperos igualados. Y toda carne verá la salvación de Dios".
Decía a la muchedumbre que venía para ser bautizada por él: "Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que llega? Haced pues dignos los frutos de la penitencia y no andéis diciéndoos: "Tenemos por padre a Abraham", porque yo os digo que puede Dios suscitar de estas piedras hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz del árbol; todo árbol que no dé fruto será cortado y arrojado al fuego".
La muchedumbre le preguntaba: "Pues, ¿qué hemos de hacer?" El respondía: "El que tiene dos túnicas, dé una al que no la tiene, y el que tiene alimentos haga lo mismo". Vinieron también publicanos para bautizarse y le decían: "Maestro, ¿qué hemos de hacer?" Y él les contestaba: "No exigir nada fuera de lo que está tasado". Le preguntaban también los soldados: "Y nosotros, ¿qué hemos de hacer?" Y les respondía: "No hagáis extorsión a nadie ni denunciéis falsamente y contentaos con vuestra soldada".
Hallándose el pueblo en ansiosa expectación y pensando todos entre sí que Juan sería el Mesías, Juan respondió a todos, diciendo: "Yo os bautizo en agua, pero llegando está otro más fuerte que yo, a quien no soy digno de soltarle la correa de las sandalias; él os bautizará en el Espíritu Santo y en fuego, en su mano tiene el bieldo para limpiar la era y almacenar el trigo en su granero, mientras la paja la quemará con fuego inextinguible".
La astronave luminosa con seres venidos de Orión se puso en la perpendicular del Jordán, encima de la cabeza del Nazareno que paso a paso se acercaba a Juan por la espalda. Llegado a su altura se miraron como dos fieras del espíritu y en un aparente silencio sus corazones gritaron de entusiasmo. Y así debía ser pues no era un encuentro de dos sino el cumplimiento de la visión que tuviera Marco de las dos jerarquías juntas. Algo se perfeccionaba en aquel instante que le estaba siendo mostrado y que no podía entender bien.
Los seguidores de Jesús, viejos esenios de la línea menos rígida, se juntaron con los seguidores del Bautista, como los espectadores del circo se juntan en las gradas para ver el espectáculo. Sobre la cabeza de todos, la presencia -sólo para mí visible- de la astronave luminosa que registraba la escena.
Juan vio sin problema alguno una paloma con las alas abiertas y el pecho descubierto sobre la cabeza de Jesús.
-¡Es éste! -se dijo- pero no sólo era su mente sino todo su ser que vibraba al unísono de tal certeza.
Casi sin quererlo, se fue arrodillando a la vez que el aura de Jesús se hacía más grande iluminándolo todo. Y yo, que allí estuve, puedo asegurar que fueron estas las palabras que mediaron entre ambos:
-Señor, ¿cómo el Hijo de la Luz viene a las tinieblas de la materia?
-El tiempo ha llegado, lo que debes hacer, hazlo pues.
-¿Cómo puedo bautizar yo, tu humilde siervo, a mi Señor Dios? Debo ser yo bautizado por ti. No soy digno de desatar la correa del zapato que tu portas.
-Aquí eres soberano pues eres el primero de los nacidos de madre. Allí, eres siervo (señalando al Sol). Aquí yo soy tu siervo porque este no es mi reino. Lo mismo que yo me postro hoy, tú te postrarás en tu cercana muerte.
-Sea hecha la voluntad de los Maestros que velan y de los guardianes que escuchan.
Y Jesús de Nazaret, el Señor de la Luz, se sometió al Señor de la Materia. No en vano uno bautizaba con el fuego del espíritu y el otro con el agua de la materia. Y poco a poco se fue sumergiendo en lo más profundo del lago hasta quedar cubierto por completo. Se había ido expresamente a la zona reservada para baños de los rapaces y no a la orilla, que es donde bautizaba generalmente Juan.
Pasaron cuatro minutos y el Salvador no salía del agua. Los esenios que habían llegado con él comenzaron a preocuparse y alguno empezó a llorar. Dos de ellos se despojaron de la ropa para lanzarse a recuperar al Maestro que sin duda estaba ya ahogado, pero desde lo alto de la astronave fueron paralizados y disuadidos con una extraña ciencia, quedándose un poco dormidos.
Aquello era simplemente patético, Jesús se había ahogado y Marco, nuestro espectador, pensaba: "La Historia se ha equivocado, Jesús murió antes de la cruz..."
No era así pues poco a poco comenzó a emerger la cabeza del Amado Maestro con una expresión de absoluta plenitud en su cara, a la vez que se escuchó: "Este es mi hijo amado en quien me complazco. Desde hoy seremos una sola cosa", y Cristo entró en el cuerpo de Jesús y el espíritu de Jesús entró cohabitando con el espíritu del joven de catorce años llamado después "Juan el Evangelista". Y allí permaneció hasta la muerte en la cruz.
Muchos os preguntaréis qué había pasado. El Maestro me lo explicó más o menos así:
-Todo servidor debe mutar su "yo" y su voluntad para en su día ser templo de otro ser que morará haciendo la tarea de ayuda a la Humanidad. Si el servidor se conoce bien y sabe renunciar a su protagonismo, el Espíritu Santo operará con fuerza y sin mezcla, pero si el ego no está educado, no sólo actúa la entidad que ha encarnado sino los caprichos o imprevisiones del sujeto a ser compenetrado. Por ello todos los "iluminados" primero se mortificaron y renunciaron para ser un buen templo. Pero hay una forma de ser realmente el mejor de los instrumentos y es separando el espíritu del cuerpo -que sólo se realiza por la muerte- así pues para Jesús se requería de un templo limpio donde Cristo tomara forma y por ello murió bajo el agua separándose su cordón de plata y se alojó en Juan hasta su retorno al cielo. Mientras que el templo de carne de Jesús -sin influencia del ego- se volvió totalmente obediente a la entidad crística que le compenetró, por eso en esta expresión divina hubo auténtica perfección mientras que en las otras se dio relativamente.
Ahora comprenderás, Marco, por qué Jesús en la cruz dijo a María y a Juan el Evangelista: "¡Madre, he ahí a tu hijo!, ¡Hijo, he ahí a tu madre!". El Jesús de la cruz no era sino Cristo que tomó su espíritu al tiempo del retorno al espacio.
Y así se explica la reanimación del cuerpo en el sepulcro, pues no mataron a nadie sino que mortificaron un cuerpo físico que al morir quedó vacío y que luego fue compenetrado por su espíritu que estaba en Juan. Por eso a su vez Juan el Evangelista fue "El Discípulo Amado de Jesús".
Todo esto puede ser creído o no, pero quien deba entender lo entenderá por ser parte de su propia riqueza no porque yo lo cuente con más o menos dramatismo.
"Después de esto vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea y permaneció allí con ellos y bautizaba. Juan bautizaba también en Ainón, cerca de Salin, donde había mucha agua y venían a bautizarse, pues Juan no había sido aún metido en la cárcel. Se suscitó una discusión entre los discípulos de Juan y cierto judío acerca de la purificación, y vinieron a Juan y le dijeron: "Rabí, aquél que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos se van a él". Juan les respondió, diciendo: "No debe el hombre tomarse nada si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos sois testigos de que dije: "Yo no soy el Mesías, sino que he sido enviado ante él. El que tiene esposa es el esposo; el amigo del esposo que le acompaña y le oye, se alegra grandemente al oir la voz del esposo. Pues así este mi gozo es cumplido. Preciso es que él crezca y yo mengüe. El que viene de arriba está sobre todos. El que procede de la tierra es terreno y habla de la tierra; el que viene del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído, pero su testimonio nadie lo recibe. Quien recibe su testimonio pone su sello atestiguando que Dios es veraz. Porque aquél a quien Dios ha enviado habla palabras de Dios pues Dios no le dio el espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto en su mano todas las cosas. El que cree en el Hijo tiene la vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que está sobre él la cólera de Dios".
Todavía me fue revelado más y pude ver escenas que permanecen grabadas a fuego dentro de mí, pero será mañana cuando las cuente pues ya mis sentidos corporales están cansados.
Al amanecer del día siguiente, ante la meditación matutina y con el café mezclado con la inquietud, sentí el reproche de mi Maestro que me decía: "¡Debes estar más limpio, deja el café!"...Ciertamente así debe ser, debemos limpiarnos a semejanza de los monjes esenios, tanto por dentro como por fuera. Por fuera por medio del aseo; por dentro mediante la ingestión de líquidos y comidas positivas no excitantes. ¡En fín!, todos tenemos algo de nosotros mismos con lo que enfrentarnos, y esta es mi lucha.
Me decía el Maestro que no me alargara tanto en los conceptos y que contara las cosas en síntesis, que luego vendrían los llamados "literatos" y se encargarían de novelar el concepto mismo. Cada uno está en su función respectiva y a mí me tocaba la de la síntesis y el concepto, dejando a otros que elaboren con la belleza del lenguaje los detalles. Prosigamos entonces en las siguientes enseñanzas que viera el Marco de antes y razonara el Marco de ahora:
-Bien Marco, como has podido comprobar, todos estos actos son la columna vertebral de lo que será en su día una gran religión. Aparejado a la forma externa y ritual se ha previsto que una estirpe de iluminados conservéis en vosotros mismos la memoria de todo y gradualmente a lo largo del programa iréis revelando, sin daros cuenta, cuanto hará mutar el concepto de doctrina por el de verdad. Sólo cuando bajo la sombra de la razón deis cobijo a todos los seres del planeta, habréis desterrado el fanatismo, las fronteras y las luchas doctrinales. Os esforzaréis en comunicar a todas las culturas que antes, durante y después fueron y serán las mismas jerarquías las que actuaron pero adaptando su mensaje a la condición genética, étnica o geográfica de la raza que debía recibir ese dictado. Siempre, siempre es un solo programa que actúa aunque el hombre en su impotencia le ponga etiquetas y formas y le apareje religiones y mentalismos.
Marco vio en los paneles de la nave al excelso ser de luz llamado "el Nazareno", prodigioso Sol entre las tinieblas humanas. Estaba al pie de una parra de uvas frente a la casa de Lázaro, su buen amigo, al que simplemente sin complicaciones especiales, amaba. Muchas veces hay seres que no están para entender sino para que su corazón sea templo de la bondad y de la humildad. Así era Lázaro como un templo de silencio pero repleto de la vibración del bien. Solía decir: "No te entiendo Maestro, pero me basta con que estés aquí, junto a mí".
Jesús seguía apesadumbrado junto a la puerta de Lázaro. La casa era de adobe pintado de color blanco. Al fondo, el Sol se ponía y la tristeza seguía invadiendo cada gramo de su precioso cuerpo judío. La barba casi rubia; el pelo ondulado en las puntas caía para rozar justamente el hombro sobre el que llevaba la túnica blanca raída y vieja que nunca se manchaba, acaso porque su luz no lo permitía. Marco sabía que esa escena la verían todos cuantos leyeran estas líneas, pues ciertas imágenes han sido programadas para que resalten en los elegidos ciertos valores dormidos, y a modo de despertador, activen en el espíritu el programa para el que han sido designados.
La melancolía le hizo vacilar, no tanto por el destino al que estaba sujeto y que conocía a la perfección sino por la preocupación de la imperfección y el dolor humano del que estaba rodeado.
Nadie puede imaginar el tremendo sufrimiento que implica ser Dios en un cuerpo imperfecto de materia. Ninguno puede escuchar el tremendo fragor de la propia lucha del Maestro cuando ve esa debilidad del individuo y debe esperar a que evolucione el karma del ser, así como el karma del planeta y de todo el sistema solar que no es otro que el Cristo que él tenía dentro de cada átomo de existencia. Y era Jesús que se dolía de sí mismo pues cada centímetro cúbico de su sangre contenía un poco del dolor y la imperfección de la persona; del indio o del africano viendo morir a sus hijos de hambre; de la vivencia del blanco que no se saciaba en la conquista del poder.
-¿Hasta cuándo esperaré? ¡Oh Padre mío!, para que seamos sólo luz y totalidad...¿Hasta cuándo esperaré? ¡Oh Padre amado!
Y su mente respondía: "Tú lo sabes bien".
Y su cuerpo se quejaba de esa lucha entre el espíritu y la mente haciéndole verter lágrimas silenciosas que caían al pie de la parra haciendo que aquella cosecha supiera a redención y a ternura del ser más amoroso que el cosmos haya contemplado.
Marco desde su posición lloraba al igual que lo hacía Jesús. Era como una sensación de estar allí sin estar, pero no por ello se dejaba de sentir el estado de ánimo de los seres que le iban mostrando.
Sobre la cabeza de Jesús apareció el disco luminoso que siempre era el mismo y que llevaba dentro a los "ángeles plateados" de los que tanto aprendió y que se encargan de la tutela de todo el programa sobre la Tierra. Alzó el Maestro los ojos y supo instantáneamente que era requerido a la presencia de los excelsos seres enviados por la jerarquía. Había sido captada su demanda de impotencia y tristeza y obedeciendo al programa se requería de un impulso capaz de acelerar la misión del Nazareno y motivarle para asumir los últimos momentos de su paso por la Tierra.
Se levantó despacio y entrando en la casa llamó a los suyos:
-¡Debemos partir, pues he sido llamado por mi Padre!
(Continuará)
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