Crónicas de la Hermandad
Blanca
Segunda y última parte.
DISCO SOLAR-PAITITI
Ricardo Gonzalez
Máquinas
antediluvianas y archivos secretos
Como sabemos, los Estekna-Manés lograron reunir
algunos de los ingeniosos artefactos que pudieron sobrevivir a la destrucción
de la Atlántida, almacenándolos en una determinada zona del retiro que es
llamada “La Sala de Reflexión”, denominación que fue empleada como un mensaje
de lo que ocurrió con la Atlántida al manipular equivocadamente la tecnología
que en aquel entonces se había alcanzado.
Según Alcir, esas máquinas pueden lograr
determinados efectos que hoy en día llamaríamos “milagros”. Esta tecnología,
bien empleada, sería de gran beneficio para la medicina, ya que algunos
artefactos eliminan selectivamente las células que están en proceso de
degeneración. Asimismo, se cuenta con adelantados sistemas de eliminación de
toxinas, ya sean éstas por ingesta de alimentos o por radiaciones nocivas. Por
otro lado, una determinada serie de estas “máquinas atlantes” permite
aprovechar la energía telúrica, almacenándola y convirtiéndola en una fuente de
poder. También existen otras máquinas diseñadas para la canalización de
energías provenientes del espacio; algunas de ellas las tienen en
funcionamiento para que la radiación cósmica “ingrese” a través de la
Cordillera de los Andes, procurando de esta forma la activación de Sudamérica.
Antiguamente esta activación con energías
cósmicas se llevó a cabo en Oriente, teniendo a los Himalayas como antena
natural, mientras las máquinas se hallaban en la base de la cordillera, en
recintos subterráneos perfectamente acondicionados. Ahora, los Himalayas están
en su período de sueño; Sudamérica empezaría entonces a despertar. La Energía
Activadora no “cambia de posición” —como se ha venido pensando— sino que ésta,
que llega a todo el planeta, es concentrada en un lugar para conseguir con ello
un efecto determinado; es como tomar una lupa de aumento que, colocada en un
ángulo correcto en medio de la luz del Sol, concentra la energía multiplicando
su fuerza y luminosidad.
Es probable que al referirme a estas
maravillosas máquinas el lector se imagine una especie de caja de metal con
tornillos y tuercas. Obviamente, al hablar de una tecnología de una
civilización superior, nos encontramos ante cosas nuevas y extrañas. Las
máquinas de canalización —y que también se utilizan para irradiar la energía
almacenada— se asemejan más bien a unos gigantescos “espejos”. Su poder es
asombroso. Todos estos adelantos técnicos, en manos fanáticas y ambiciosas de
poder, producirían una catástrofe al ser mal empleados. Por ello el celo de la
Jerarquía es grande, procurando mantener en un lugar seguro la tecnología que
habrá de utilizar el hombre cauto, consciente, e iniciado en la luz suprema del
amor.
Quizá el lector se pregunte qué ocurrió con las
máquinas que no fueron llevadas al mundo subterráneo y porqué no se han
hallado. La búsqueda es indócil; como hemos visto, la geografía terrestre ha
venido cambiando a lo largo del tiempo y muchas de estas máquinas se encuentran
perdidas en lugares casi inaccesibles. Y el terreno donde se llevan a cabo las
investigaciones arqueológicas es muy reducido: quitemos los grandes desiertos
de la Tierra —¿quién haría una profunda excavación en el Sahara o en el
desierto de Gobi?—; los océanos, cuyos abismos no son vencidos ni por los
submarinos nucleares; las intrincadas selvas de nuestro mundo; y las insólitas
alturas de las cadenas montañosas, entre otros lugares ¿qué nos quedaría?, y
como podrá deducir el lector nadie se animaría a buscar máquinas atlantes en
los puntos antes citados. Además, quitemos también las ciudades —recordemos que
en México se halló un túnel Azteca mientras se llevaban a cabo las obras del
Metro—; en conclusión, puedo afirmar que existen muchos lugares en nuestro
planeta que aún no mostrarán sus secretos...
Ahora bien, los recintos subterráneos de la Gran
Hermandad Blanca no sólo guardan los avanzados artefactos, sino que custodian
cosas más grandes y poderosas. Así, la eterna sabiduría se constituye en el
tesoro más preciado por los Maestros.
Los archivos históricos de “Mu” y Atlántida, que
datan desde tiempos inmemoriales, se hallan reunidos en las galerías intraterrenas
del Paititi. Asimismo, los archivos perdidos del Imperio Inca y de otras
culturas, que aún nos son desconocidas, se hallan, también, en el mundo
interior. Además, las planchas metálicas y los cristales de información que
contienen pasajes extraídos del Registro Akáshico se encuentran al lado de los
archivos antes mencionados. Los 32 Mentores de la Luz dieron estas planchas de
secreta simbología y los poderosos cristales a los supervivientes atlantes,
junto con el sagrado Disco Solar, que es la llave entre las dimensiones y que,
por consecuencia, podría “leer” el Archivo Akáshico o la verdadera historia de
la humanidad, el cual es llamado por los Guías y Maestros: El Libro de los de
las Vestiduras Blancas.
He aquí el verdadero “tesoro” del Paititi,
resguardado en “La Sala de los Registros” y custodiado por los pocos
Estekna-Manés que aún habitan en el mundo subterráneo, perpetuando así la
sagrada tradición que heredaron de los primeros sacerdotes de la sumergida
Atlántida.
El mundo
interior empieza a formarse.
Cómo es el Mundo Interior
Actualmente la población del reino subterráneo
no es tan numerosa como en épocas anteriores; con el transcurrir de los
milenios la civilización interna fue disminuyendo, abandonando el plano físico
que conocemos y estableciéndose en niveles más sutiles, desde donde seguirían
llevando a cabo el plan de ayuda, tal como lo hicieron en un inicio los 32
Mentores de la Luz. La mayor parte de los seres intraterrestres no poseen
cuerpo denso, es decir, ya dejaron su envoltura material. Por ello los Maestros
nos han hablado de retiros interiores físicos y otros sutiles. El Paititi reúne
ambas condiciones.
En lo que se refiere a los retiros interiores
sutiles, el acceso es primordialmente a través de la meditación y de los viajes
astrales. Este es el caso del retiro del Titicaca y de Hayumarca, en el
altiplano peruano-boliviano; del valle del Urubamba, en el Cusco; de Nasca, en
Ica; entre otros.
No obstante, sabemos que existen seres físicos
en las galerías subterráneas de la meseta de Marcahuasi, en los Andes
centrales; en las cercanías de la comunidad de Q‘eros, en Paucartambo (Cusco);
en las selvas del Manú, en Madre de Dios; y en otros lugares más que en su
momento serán revelados.
Los retiros de la Gran Hermandad Blanca se
distribuyen en diferentes partes del planeta, unidos todos por las fuerzas de
la luz y al servicio de la humanidad. Aquí citaremos algunos enclaves que
funcionan como “puertas” a esas otras realidades: El Uritorco, en Argentina;
Paysandú, en Uruguay; Atacama, en Chile; la Cueva de los Tayos, ubicada en la
zona fronteriza del Perú y Ecuador9 ; la Sierra del Roncador ⎯denominada así por los diversos “ruidos” que se
dejan sentir desde el subsuelo⎯,
en el Brasil; Catatumbo y Roraima, en Venezuela; Guatavita y Tota, en Colombia;
Teotihuacan, Palenque, El Valle de las Siete Luminarias y la Zona del Silencio
en México; Monte Shasta, al norte de California; Compostela y el Pico Sacro, en
España; los Pirineos y el Bugarach, en Francia; la Península del Sinaí, en Egipto1
0; Potala, en el Tíbet; los montes Karakorum, entre el Tíbet y China; en los
montes Vindhya, al sur de la India; y amén de otras moradas sagradas.
Todos estos lugares se hallan unidos por túneles
subterráneos. En el caso de Sudamérica, el gigantesco “pasadizo” se inicia en
Monte Shasta, atraviesa México, penetra en Centroamérica, y hace su aparición
en Sudamérica por Colombia; de allí continúa por el Ecuador hasta penetrar en
el Perú; el inmenso túnel prosigue recorriendo las entrañas de Bolivia, Chile,
y concluyendo en la Patagonia Argentina ⎯y hay indicios que de allí conectaría de alguna
forma con la Antártida―. Una importante bifurcación se ubica precisamente en el
Perú; ésta se dirige hacia el Brasil, donde se “abre” como la copa de un gran
árbol, diversificándose hacia otras regiones. Antes esto es interesante
escuchar las afirmaciones del Subsurface Research Center de Phoenix (EE.UU.) a
través de su Director, Charles A. Marcus, que sostiene la existencia de una vía
subterránea de unos 4.000 kilómetros de longitud que parte de México
dirigiéndose hacia el sur del Perú. No obstante, este túnel gigantesco, llamado
por algunos el “verdadero camino de los incas”, es aun mucho más grande...
Si bien afirmamos la existencia de una amplia
red de colosales túneles, no sostenemos la teoría de una Tierra hueca. El
centro de nuestro planeta está formado por hierro y níquel en estado líquido.
Es muy posible que la temperatura allí registrada sobrepase los 5.000 grados
celsius. Ya desde el siglo XVIII investigaciones científicas confirmaron la
densidad del ardiente centro planetario.
Empero, ello no impide que una civilización
superior habite en galerías subterráneas. Para empezar, el mundo de estos seres
se halla en la corteza (que posee aproximadamente 33 Km. de espesor como
promedio, en las zonas montañosas este grosor supera los 50 Km.) en la parte
más próxima a la superficie, libre de la descomunal temperatura del centro que
se ubica a más de 6.000 Km. por debajo de las ciudades intraterrestres. Además,
la adelantada tecnología que poseen los Sabios ha logrado desviar los mortales
gases que fluyen de las profundidades. Por otro lado, acertados conductos de
ventilación que conectan con la superficie se han constituido en una
inteligente fuente de oxígeno; en nuestros viajes los hemos identificado,
hallándolos cuidadosamente disimulados entre la vegetación y detrás de grandes
rocas, según sea la geografía donde se esconde el retiro.
Como sabemos, nuestro planeta a lo largo de
millones de años ha venido expulsando materia líquida a la superficie,
generando con ello grandes explosiones volcánicas. Muchos de estos conductos
que llevaron lava a la superficie se mantienen inactivos y casi intactos luego
de la expulsión del material rocoso fundido. Estos conductos también han sido
acondicionados por los Maestros; no en vano encontramos retiros interiores en
lugares que, en el pasado, han tenido clara actividad volcánica; como por
ejemplo Marcahuasi y Hayumarca11. Así, las ciudades intraterrestres no sólo se
abastecen de la energía cósmica; una de sus principales fuentes de poder se
halla en la energía telúrica, la cual es absorbida por extraños cristales que
se hallan repartidos por todo el mundo interior.
Es importante saber que a pesar de tener una
tecnología de punta a su alcance, los Maestros llevan una vida monástica,
dedicados a la oración y al trabajo interno. Ellos se rigen por un código muy
antiguo que denominan Decadrón; un conjunto de 10 elevadas leyes que orientan
la evolución del mundo intraterreno:
Primera
Ley: “El verdadero estudiante de la Vida empieza estudiándose a sí mismo”.
Segunda Ley: “La Luz verdadera alumbra o ciega
según la actitud del estudiante”.
Tercera Ley: “El verdadero soldado de la Luz
batalla amando al enemigo”.
Cuarta Ley: “La verdadera protección radica en
el control del miedo interior”.
Quinta Ley: “El verdadero Maestro enseña con el
ejemplo”.
Sexta Ley: “El verdadero mensajero es aquel que
sólo transmite el mensaje”.
Séptima Ley: “La Fe verdadera se sustenta en el
conocimiento”.
Octava Ley: “La sagrada doctrina se torna aún
más sagrada si se es consecuente con ella”.
Novena Ley: “El verdadero Templo es aquel que se
construye sobre la base de sentimientos, pensamientos y actitudes”.
Décima Ley: “El verdadero Místico es aquel que
pone en práctica los principios del Cielo y que muere constantemente por amor
al prójimo”.
Tal como lo dicen los Maestros, el Decadrón
se basa en las propias leyes cósmicas que rigen el Universo, y sólo a través de
la correcta meditación, se puede acariciar el significado profundo de cuanto
señalan las sencillas y luminosas palabras de los Antiguos.
La vestimenta de los Maestros consta por lo
general de largas y bellísimas túnicas. Éstas pueden ser blancas, azules o
doradas, según la función que cumple el ser que la lleva consigo. Todos se
saludan con la mano izquierda, como símbolo de paz y tranquilidad —ya que la
mano derecha representa la fuerza—. Ello resulta interesante porque en varias
experiencias de contacto físico los Guías saludaban levantando su mano
izquierda. Alcir también hizo lo propio durante el contacto en Pusharo, y ello
nos recuerda que Cachán, el único machiguenga que estaba en contacto con la
Hermandad Blanca, saludaba sólo con su mano izquierda, a diferencia de toda la
tribu. Es interesante además observar en las antiguas pinturas rupestres, una
mano izquierda pintada con insistencia en las paredes de las cavernas. Todo
esto es muy sugerente.
En el monasterio interior existen salas
especialmente diseñadas para la meditación, donde se lleva a cabo un diálogo
con la esencia divina que mora dentro de la apariencia física. La meditación es
una de las actividades más sagradas en el Paititi subterráneo. Sin embargo, no
todo es meditación en el mundo interior. Cada miembro del retiro tiene una
responsabilidad; unos se dedican al cuidado de las galerías; otros a la
distribución de víveres (la alimentación es a partir de vegetales y frutas,
combinados con extractos de minerales que se consiguen en las áreas dedicadas
al aprovechamiento del subsuelo); un grupo de sacerdotes vela por los archivos
y las máquinas; otros, hallan su función en los sistemas de transmisión, entre
otras tareas. Los sistemas de transmisión —en los cuales las facultades
psíquicas y la tecnología se concilian— permiten a los intraterrenos estar en
continuo enlace, conociendo a la distancia todo lo que ocurre en los distintos
retiros que existen en el planeta. No obstante, cada cierto tiempo se agrupa
toda la Jerarquía. Esos grandes cónclaves y concilios se realizan para debatir
temas de gran importancia y trascendencia dentro del Plan. Según nuestro
calendario, una de estas magnas reuniones se llevaría a cabo en el mes de
agosto, lo cual explica porqué precisamente en ese mes se realizan los viajes
más ambiciosos de nuestros grupos de contacto.
Estas reuniones tienen como escenario el
continente sudamericano; el lugar preciso es secreto y sólo lo conocen los
Maestros. Quien dirige esta elevada actividad es una bellísima mujer, la más
alta Jerarquía del cónclave, quien se caracteriza por poseer una profunda
sabiduría y un gran amor por la humanidad. Poco sabemos sobre este elevado
espíritu que muchas veces ha dejado sentir su radiante presencia a la
humanidad.
Nota del autor: En los viajes al Paititi que
realizamos en 1996, 1998 y 2000, fuimos recopilando información sobre esa “dama
de luz”, que se indentifica como “Cecea”, una importante jerarquía espiritual
de la Hermandad Blanca. Pero debo añadir, que en los últimos viajes a Paititi,
se han recibido nuevas informaciones, que asocian a esa dama de luz con una
manifestación del “Espíritu Planetario”.
Sobre la apariencia física de los seres que
habitan en la ciudad subterránea del Paititi, no debemos alarmarnos12, su
aspecto es humano, aunque en algunos se puede apreciar una fisonomía algo
estilizada; esto, porque muchos son mestizos entre razas del espacio y de
nuestro mundo. Como ya expliqué en líneas anteriores, ello originó el
gigantismo, que aún conservan un grupo de seres intraterrenos del Paititi. Pero
no todos. El aspecto de muchos es tan humano que, fácilmente, podrían mezclarse
con la población de nuestro planeta; sin embargo, en los últimos tiempos han
dejado de hacerlo.
Para hacer llegar sus enseñanzas se han valido
de emisarios, que son seres humanos que ya han tenido un contacto directo con
la Jerarquía, divulgando sabiamente los misterios de la Hermandad Blanca a
aquellos que están preparados a recibirlos. Los Maestros del mundo
intraterrestre no intervienen directamente en estas operaciones —como muchos
han creído—, sino que se valen de métodos mucho más ingeniosos para compartir
el mensaje.
Aquí debo mencionar los denominados retiros
externos, que son conformados por gente comprometida con la labor del Gobierno
Interno Positivo del planeta. Ellos también transmiten las enseñanzas, ya sea a
través de conferencias, libros, y, principalmente, procurando divulgar el
mensaje con el EJEMPLO.
Es así como los Maestros llegan a nuestra
humanidad de superficie; sin embargo, sólo me he referido a uno de los aspectos
del plan de ayuda. Los Sabios intraterrenos pueden “conectarse” mentalmente con
nosotros, inspirándonos profundos sentimientos de paz, amor y armonía. En
sueños —definitivamente la vía de comunicación más empleada por ellos, a
diferencia de los Guías extraterrestres que utilizan con mayor frecuencia los
mensajes telepáticos—, la persona podría estar siendo asistida por estos seres,
sin recordar muchas veces lo que “escuchó” o “visualizó” en sueños. De pronto
uno se despierta diferente, con un ánimo distinto, con mayor seguridad y con
gran energía.
Todo este despliegue procura suplir la presencia
física de los Maestros en nuestro mundo de superficie. Para contactar
físicamente con ellos —una vez que se nos dio la invitación para vivir tal
experiencia—, tendríamos que aproximarnos a los lugares donde habitan, para así
facilitar el encuentro. No en vano, desde los inicios de la experiencia de
contacto los Guías fueron muy claros al referirse sobre este punto: viajar a
los diversos retiros interiores para contactar con la Jerarquía planetaria. Si
el lector está familiarizado con este proceso, sabrá muy bien que los viajes
clave de la misión de contacto estuvieron dirigidos principalmente hacia éste
punto. No olvidemos que es la Gran Hermandad Blanca de la Tierra la que
entregará el denominado “Libro de los de las Vestiduras Blancas”:
“Hermanos, el tiempo físico nada les puede
decir, pues no corresponde al de la Misión, dense cuenta que al retrasar las
realizaciones concretas de RAMA, están aguantando o renunciando a su
participación en el fin de la Misión: En la recepción del Libro de los de las
Vestiduras Blancas...” Oxalc (10-01-80)
Ahora llega el tiempo en que el hombre asumirá
la posta de la sagrada obra, convirtiéndose en heredero de un arcano
conocimiento y sucesor de una estirpe de Maestros que, desde hace miles de
años, han venido guiando, secretamente, el destino cósmico del ser humano. La
cautela será una herramienta indispensable para caminar a paso firme y seguro;
el enfrentamiento de fuerzas complementarias es tal que, si dejamos de lado
nuestro trabajo interior, podríamos equivocar la marcha al no estar conectados
con la luz interna que guía al caminante. Podemos tener la ayuda de los Guías y
los Maestros, pero ésta no será efectiva si es que nosotros no asumimos un
compromiso con el Plan. Así el hombre se transforma en puente de un designio
superior.
La incomprensión ha llevado a creer que los
Maestros estarán allí dando los pasos por nosotros; y en verdad, aquel que ama,
no nos alejaría de una responsabilidad que sólo a nosotros corresponde.
Algunos escritores al hablar de la Hermandad
Blanca se preocupan en aspectos que se hallan atrapados en el mundo de las
formas y de los esquemas, atribuyendo energías e influencias planetarias a
presuntos Maestros que ya de por sí son muy cuestionables. Nadie, por más
elevado que sea, se proclama el nuevo “avatar” de la Era Acuariana, sino que,
como la misma palabra lo deja en claro —la palabra avatar es sánscrita y
significa “descender”— una entidad superior vuelve a este plano por amor,
llevando a la práctica los sabios dones de la paz, el respeto y la humildad;
ésta última difícil de encontrar en los supuestos Maestros de la Nueva Era que,
dicho sea de paso, se les quiere comparar con el mismísimo Señor Jesús, en poder
y autoridad.
Abundan estas informaciones, y muchas veces
confunden al lector. Los autores se ocupan en develar la respetable lista de
encarnaciones de los actuales Maestros —muchas de ellas fácilmente refutables—
así como divulgar los “métodos” para invocarlos, afirmándole al desorientado
lector en qué días y a qué horas se pueden hacer estas prácticas. Por si ello
fuera poco, se suma a esto la intervención de Arcángeles y otras entidades, que
si bien es cierto existen y son seres de luz, al mezclar de esta forma todas
estas presencias, peligrosamente, se crea un marco exótico que, según nuestra
propia experiencia, no se ajusta a la realidad. Si bien es cierto que nada de
malo hay en investigar las distintas fuentes de información —procurando con ello
obtener una visión más amplia de los temas afines al contacto—, ello no quiere
decir que vamos a tomar de aquí y de allá para mezclar procesos distintos y,
hasta a veces, mensajes diferentes.
Los Maestros del Paititi pertenecen a una
civilización superior, pero ello no debería significar que son “mejores” que
nosotros; ellos están atravesando una etapa y nosotros vivimos otra; es como
comparar a un alumno del colegio con un estudiante de universidad. Tan sólo nos
hallamos ante procesos distintos, y ello se debe tomar con madurez y
naturalidad.
La Base
Azul
La ciudad secreta del Paititi no sólo alberga
las sorpresas ya mencionadas. Muy cerca a ella, existen instalaciones de una
civilización espacial; con ello me refiero a la Base Azul, centro de operaciones
de los Guías extraterrestres. La responsabilidad de dicha base recae
principalmente en los Guías de Venus, quienes desde hace miles de años vienen
trabajando estrechamente con los Maestros de los retiros interiores. Son pues
los seres de Venus quienes tuvieron mayor participación en el proceso de las
grandes culturas de América, en labor conjunta con los Estekna-Manés (al lado
de los Maestros atlantes, 144 instructores extraterrestres se abocaron también
en la tarea de sembrar las bases de la civilización, ejecutando para ello
diversos proyectos en distintos lugares del planeta, como por ejemplo, en
Sumer).
Nota del autor: Venus es un planeta que no tiene
condiciones naturales para la vida. Los seres extraterrestres que habitan allí,
en un retiro interdimensional adaptado artificialmente (que se mueve en otro
plano), son originarios de las estrellas Pléyades.
La presencia de la Base Azul explica por qué se
suelen avistar sospechosas luces en la zona del Pantiacolla; aunque, para
información del lector, no todas estas curiosas manifestaciones se podrían
atribuir solamente a las naves extraterrestres, sino que algunas de estas
“luces” corresponden a la energía que emite el aura de los Maestros que, muchas
veces, se desplazan con sus vehículos sutiles (es decir, que se hallan en
estado de proyección mental o astral, físicamente visibles por la energía que
emanan) por las inmediaciones de los retiros del Paititi. Durante nuestro viaje
pudimos verificar la presencia de estas luces, y diferenciar también cuándo se
trataba de una nave de la Base Azul, o la posible proyección de un Maestro.
La misión de la Base Azul es variada. Sabemos
que allí se encuentran muchas personas que han sido rescatadas de diversos
puntos de la Tierra. No es descabellado pensar que algunas de las famosas
expediciones perdidas hayan podido ser evacuadas a esta base. Sabemos también
que de aquellas instalaciones parten naves espaciales hacia Venus y Ganímedes,
llevando consigo muchas veces, a las personas que fueron rescatadas; esto con el
propio consentimiento de la persona, que viaja a aquellos mundos para ser
preparada para un posterior retorno, donde la Tierra que conocemos, no será
igual.
La Base Azul se dedica también a realizar
estudios de la reserva del Manú, procurando con ello conseguir los nuevos
beneficios naturales que se pondrán en manos del hombre del futuro. Según nos
han informado los Guías de Venus, la base posee la cura para las distintas
enfermedades que hoy por hoy aquejan a nuestro mundo.
El lugar no ha sido escogido al azar; últimos
estudios indican que de haber una gran catástrofe mundial, bastarían los
recursos naturales del Manú para abastecer al planeta entero por varios años...
Para nosotros ha sido muy trabajoso asimilar
estas y otras informaciones; pero las mismas, se fueron confirmando una y otra
vez. El Paititi reservaba más misterios de lo que nosotros suponíamos y, ahora,
luego de reflexionar, estamos convencidos de la realidad de todo ello, por más
fantástico que parezca…
NOTAS
1 La Crónica del Perú, Pedro Cieza de León,
Peisa, Perú, 1988. (escrita en 1550)
2 Comentarios Reales, Inca Garcilazo de la Vega,
Cátedra, Madrid, España, 1996.
3 La Santa Biblia, Génesis, Capítulo VI.
4Concordance Mytho-Phisico-Cabalo-Hermetique,
Charles van der Linder d’Hooghvorst, Obelisco, Barcelona, España, 1986.
5 Es posible que nos hallemos frente a uno de
los vehículos aéreos de los supervivientes atlantes y no ante un visitante
extraterrestre. Quizá el Señor Pacal era algún descendiente de los “primeros
señores que llegaron de lejos”.
6 Posiblemente se trate de la denominada “Isla
Blanca” a la cual hacen referencia las antiguas ordenes esotéricas. Por otro
lado, es interesante saber que se han hallado vitrificaciones del suelo en
vastas regiones del desierto de Gobi, muy parecidas a las que producen las
explosiones atómicas; ello nos invita a pensar en el aterrizaje de la gran nave
de los 32 Mentores de la Luz.
7 El Mundo Subterráneo, Nigel Pennick, Lidiun,
Argentina, 1990.
8 Amauta: Maestro.
9 Lamentablemente, por un conflicto fronterizo
entre Perú y Ecuador, se colocaron minas de guerra en las inmediaciones del
retiro; una prueba más que las fuerzas oscuras están allí evitando que la
humanidad acceda a su verdadero pasado (existen registros de información en las
cuevas). En su momento, la Cueva de los Tayos demostrará que sus secretos no
pertenecían a nadie sino a la humanidad misma. Cabe mencionar que nuestros
grupos de contacto tuvieron la oportunidad de realizar más de una valiosa
expedición al retiro amazónico.
10 Estos lugares también fueron visitados por
nuestros grupos; los primeros viajes se realizaron en 1989 y 1990. (ver
Contacto Interdimensional, de Sixto Paz Wells, Errepar, Buenos Aires,
Argentina, 1994).
RICARDO GONZALEZ
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