martes, 23 de abril de 2013






 Ustedes desean intensamente el amor. Lo buscan en las relaciones con los demás, y también a través de la conexión con lo divino. Pero en verdad lo que están clamando yace dentro de ustedes; es su propia naturaleza divina, la parte de ustedes que es una con la alegría y el amor incondicional. Cuando experimentan esta parte vuestra, se siente como volver al hogar. Todo lo demás en vuestras vidas se vuelve fácil, liviano y alegre. Son uno con ustedes mismos yno necesitan nada fuera de ustedes para sentirse bien. Son una unidad por sí mismos – y aun así se sienten conectados con todo lo demás de un modo íntimo y profundo 

Lo que es paradójico acerca de las relaciones es que ustedes sólo pueden estar íntimamente conectados con otra persona si son capaces de abrazar la unidad dentro de ustedes mismos. Si están listos para aceptarse, con las cargas del pasado, con vuestros altibajos – entonces hay espacio para otra persona con su individualidad única. Entonces ya no están usando a la otra persona para volver al Hogar. En cambio, comparten el Hogar que llevan dentro de su corazón con la otra persona. Esta clase de relación pasa a ser una celebración conjunta, un compartir, y es una relación sanadora, ya sea con una pareja, con un amigo, o un hijo; no hay ninguna diferencia esencial. Sin embargo, las relaciones de amor – relaciones de pareja – son las relaciones que más piden de ustedes. Los tocan profundamente y agitan profundas emociones, porque ellas parecen sostener la promesa de volver al Hogar como ninguna otra relación lo hace. 

Antes de hablar acerca de las relaciones amorosas, quisiera recordarles que el Hogar que ustedes añoran, esa unidad original de la cual ustedes nacieron como un alma, no está lejos. Pueden decir que en el reino del tiempo fue hace muchísimo tiempo que iniciaron su partida, simbólicamente hablando, del Paraíso. Cuando ustedes tomaron su propio camino como un “alma en un cuerpo” y eligieron una cierta forma en la cual manifestarse y someterse a experiencias y visitar diferentes lugares en el universo. 

Cuando nacieron como un alma individual y emprendieron vuestro viaje, ustedes renunciaron a esa unidad primordial, la cual pueden imaginar como un cálido manto de luz y amor que era tan familiar para ustedes. Una unidad donde siempre sentían la presencia segura de un Padre-Madre-Dios, y entonces nunca tenían miedo de estar solos o de ser rechazados. Estos conceptos “negativos” ni siquiera estaban en vuestra comprensión, y sin embargo un poder arquetípico estaba trabajando en Dios quien les dio a luz desde el útero de esta unidad Padre-Madre-Dios. 

¿Cuál fue el propósito de ese nacimiento? ¡El que todos pudieran llegar a ser dioses independientes! El que ustedes mismos pudieran convertirse en el punto de partida de una fuente Padre-Madre-Dios de calidez y amor desde la cual una infinidad de seres fuesen creados y emergiesen. Pero la despedida en el comienzo llegó a ustedes como una conmoción. Se dieron cuenta de que con esta separación de la unidad venía el conocimiento de que para verdaderamente experimentar el proceso de evolución, no podían saber nada de antemano. Comprendieron que sólo podían separase de la unidad primordial siguiendo únicamente su propio camino como un alma individual, quien por primera vez se familiariza con el miedo, la desolación y la oscuridad de no saber y no comprender. 

Ustedes aún acarrean esa experiencia original de desolación y soledad, la cual puede surgir muy fuertemente en la arena de las relaciones amorosas. Pero antes de abordar esas relaciones, quiero recordarles que tienen la posibilidad de experimentar esa conexión primordial en todo momento. Cuando se duermen sin sueños, ustedes dejan vuestro cuerpo y se conectan con la fuente más profunda de la cual vienen, con Dios, si quieren llamarlo así, o con vuestro núcleo más profundo: esa parte vuestra que nunca deja el Paraíso y aún está ahí. Aunque lo dejaron hace billones de años, la unidad aún está dentro de ustedes; es una parte inalienable de vuestra conciencia. Durante la noche, si vuestra mente no está demasiado activa y se rinden al sueño y a los reinos no físicos a los que entran, entonces, a medida que dejan vuestro cuerpo, asimilan esa Fuente y de este modo se refrescan. También en vuestra vida diaria, pueden establecer la conexión con esta realidad del espíritu divino, de la cual son una parte íntima. Volviéndose muy serenos, pueden sentir esa presencia aquí y ahora. Los invito a sentir cómo juntos, como uno, todos nosotros constituimos una parte de ese rostro original de Dios. 

Imaginen que en el medio de vuestro pecho, en vuestro chakra del corazón, hay un cristal brillante, hermoso. Imagínenlo ahí y sientan su poder: un cristal puro, claro en el cual todas las caras simultáneamente reflejan vuestras numerosas experiencias. Este corazón de cristal también está conectado con todo lo que los rodea. Los sentimientos que reciben de los demás pueden ser reflejados por este cristal, y así al recibir sus estados de ánimos y emociones a través del cristal, llegan a comprender a los demás. Desde este corazón de cristal ustedes comprenden las experiencias de los demás: sus penas y decepciones son claras para ustedes. 

Este corazón de cristal está conectado a los corazones de todos los seres vivos, porque todos somos uno. Y sin embargo ustedes también pueden sentir que este corazón, que llevan en vuestro pecho, les pertenece: es vuestro corazón del alma. Sientan cómo ambos aspectos van juntos. Están conectados a nivel del corazón – un campo horizontal que los conecta con todo lo que está vivo – de modo que no hay separación ya que todos somos uno. Sin embargo ustedes también son “uno”, queriendo decir que ustedes son ustedes, y nadie más es exactamente como ustedes. Son un ser individual y hay una línea vertical que los conecta directamente con vuestra Fuente, con Dios. Están en este cuerpo físico, el cual es el portador de vuestro corazón, vuestra propia pieza de la conciencia de Dios. 

Sientan la inmensidad de este cristal: la conciencia infinita que les pertenece y aun así puede ir a donde quiera. No está atada a este cuerpo, aunque ahora está en este cuerpo, temporalmente, pero es una energía tan vasta que finalmente no está atada a ninguna forma. Ustedes son esta conciencia; han traído una pieza de la fábrica divina del Padre-Madre-Dios con ustedes aquí a la Tierra. Están enteros y completos dentro de ustedes mismos, y son los guardianes de este corazón de cristal. Recuerden esto, mientras ahora examinamos el tema de las relaciones amorosas. 

Cuando ustedes se enamoran de otra persona, a menudo se vive una experiencia intensa de encanto al comienzo de la relación. Parece como si algo se abriera dentro de ustedes, algo que estuvo mucho tiempo escondido y que sólo puede ser descubierto por la mirada de ese otro. Las demás personas no parecen ver ese “algo” dentro de ustedes, pero vuestro ser amado despierta la belleza desnuda de quienes son. Regresa vuestra pasión y entusiasmo por la vida, se sienten vistos y amados, y van a experimentar vuestra propia profundidad – vuestra maravilla. Eso es lo que ustedes experimentan en la infatuación. Y aunque parece tener que ver con el otro, en realidad tiene que ver con ustedes, con lo que el otro evoca dentro de ustedes, lo cual es delicioso, ¡un milagro! Sólo entonces parecen estar despiertos y sentir cuánto tienen para dar y cuánto pueden ser amados. 

En ese momento, las personas usualmente se intoxican con la admiración y la maravilla de esta infatuación que experimentan, y se atan ciegamente a la persona que despertó este sentimiento dentro de ellos. Ella o él tiene la “varita mágica” en sus manos, y lo que al comienzo llevó a una revelación, y a un sentimiento amoroso hacia ustedes mismos tanto como hacia el otro, gradualmente lleva a perderse de uno mismo, ya que se vuelven totalmente enfocados en el otro. 

Entonces comienza una batalla con el otro. Ustedes querrán poseer la parte de ellos que los hace sentir tan bien. Y el otro a manudo hace lo mismo con ustedes, y ambos se van confundiendo inmensamente por esta lucha de tirar de la cuerda. De esta manera, lo más elevado que pueden darse uno al otro finalmente saca lo más bajo, a saber, los celos, la dependencia y las luchas de poder. Ésta es una caída extremadamente dolorosa que casi todos han experimentado en su vida. 

¿Cómo sucede esta caída? Hay dos partes dentro de ustedes. En ese corazón de cristal que describí, hay un amor en ustedes que puede ver al otro exactamente como él o ella es, y que puede experimentar la belleza que hay ahí. Desde este espacio en vuestro corazón, pueden entrar a una conexión constante y equilibrada uno con otro, en la cual ustedes reconocen lo divino en cada uno y en la cual además no pierden de vista lo humano en cada uno. Ustedes le permiten al otro su dolor, su desconfianza, sus decepciones y su resistencia. 

Pero en vuestro vientre hay otra energía en juego, algo que puede ser muy fuerte, una fuerza destructiva en la infatuación. Yo llamo a esta energía el niño interior abandonado, quien lleva dentro un dolor muy fuerte y profundo que va hacia atrás a ese dolor original del nacimiento cósmico de dejar la unidad Padre-Madre-Dios. Este niño también despierta cuando ustedes se enamoran, y este niño tiene muchas emociones que pueden oscurecer vuestro corazón. 

Estas emociones pueden envolver al corazón de cristal y nublar el hecho de que ustedes son la fuente de la delicia y dicha que experimentaron en las etapas iniciales del amor romántico. Esos sentimientos tenían que ver con ustedes y el espacio que ustedes se dieron a sí mismos, lo cual se hizo posible por el otro, pero aun así tiene que ver con ustedes. 

Sin embargo, el niño en ustedes, quien está dolido y clamando por la atención, el amor, y el reconocimiento que ha perdido hace tanto tiempo, puede estar tentado a tomar del cuello a su pareja; quiere agarrarse a toda costa para obtener por sí mismo lo que le falta. De este modo, el niño y el corazón de cristal pueden terminar en dos lados opuestos. Lo que al principio parecía ser muy hermoso, se vuelve una relación destructiva donde van a pelear uno con otro y a entrar en una lucha que nadie quiere, pero que de todos modos sucede. 


En el momento en que la magia amenaza con desaparecer, ustedes pueden llegar a desesperarse. A toda costa quieren aferrarse a su pareja, porque alguna vez sintieron una sensación de amor absoluto con esa persona. Van a pelear para agarrarse de ellos, y vuestros viejos dolores, vuestras emociones de ira, de miedo al abandono, incluso odio, pueden entrar en jugo. Incluso entonces es muy difícil soltar a la otra persona, porque serán movidos por un recuerdo de cuán bueno fue cuando todo estaba en armonía. 

En esta etapa es muy importante que sepan cuándo soltar. En el momento en que sienten que vuestra relación entra en una espiral descendente, y que van a acusarse y a culparse uno al otro, es momento de dar un paso atrás. Pueden hacerse tanto daño uno al otro, precisamente porque se han tocado uno al otro tan profundamente, y ese dolor es difícil de curar. 

Entonces atrévanse a dar un paso atrás cuando sientan que están fuera de control, que están siendo arrastrados por emociones que les impiden acercarse a vuestra pareja con un corazón abierto. Pueden sentir un profundo miedo a ser abandonados, o justo lo opuesto: un miedo a conectarse tan profundamente con alguien que se pierden en eso. Puede haber otras emociones tales como la ira o los celos, pero lo que es importante es que se den cuenta de cómo las emociones más intensas tienen que ver más con ustedes que con la relación. La relación dispara las emociones, pero ellas mismas derivan de causas más profundas. 

Lo que importa ahora es que ustedes se vuelquen hacia el niño interior herido y abandonado, quien es la causa real de su desequilibrio emocional. Hacer esto no es responsabilidad de vuestra pareja. Y ustedes tampoco son responsables del niño interior de vuestra pareja. Hacer a alguien más responsable de su dolor y esperar que ellos lo sanen lleva a una enorme confusión en las relaciones. 

Entonces, ¿cómo pueden ver cuando la relación, la cual inicialmente fue una unión amorosa, está yendo mal y se está volviendo desequilibrada? En realidad, hay signos claros, y una de las formas de descubrirlo es hacer un ejercicio simbólico con su niño interior. 

Imaginen que en este momento están parados frente a vuestra pareja. O tomen a alguien que sea muy importante para ustedes, si actualmente no tienen pareja, y permitan que su niño interior se pare a vuestra izquierda. Simplemente imagínense como un niño en algún lugar a la edad de diez años, y quédense con ese niño a vuestra izquierda opuesto a vuestra pareja. Ahora vean cómo responde el niño a vuestro ser querido. Observen la primer reacción de ese niño. Pregúntenle al niño: “¿Qué te atrajo a él o a ella? ¿Qué encuentras tan irresistible? ¿Qué fue lo que tocó tu corazón, qué te fascinó? Y luego pregunten: “¿Cómo te sientes ahora?”. 

¿Le sucedió algo a esa cualidad original? ¿Aún puede el niño sentir ese amor? En una relación sanadora, esa cualidad única aún está muy presente. Aún los alimenta, aún los abriga, mientras que al mismo tiempo vuestra pareja ha adquirido una forma más humana, con sus propios problemas y altibajos. Sin embargo, algo de esa magia original aún está ahí, y debido a esa magia, los problemas pueden ser superados. Si ustedes notan que la magia está ausente, si vuestro niño interior en realidad no se siente amado o se siente tratado injustamente, entonces está pasando algo que necesita vuestra atención. Tómense el tiempo para descubrir esto con vuestro niño interior. 

Para aclarar la situación, suelten la imagen del niño interior y ahora imaginen que están en frente de la pareja que han elegido y miren cómo la energía de dar y recibir fluye entre ustedes. Primero, vean qué es lo que le dan al otro y siéntanlo, y no tiene que ser expresado en palabras, mientras lo sienten. Observen lo que fluye hacia ustedes desde el otro, y sientan cómo se sienten en este momento. ¿Se sienten más energizados debido a este dar, o se sienten vacíos y exhaustos? ¿Es inspirador dar, o ustedes se quedan agotados al hacerlo? Sosténganse en ese primer sentimiento. 

Luego de observar lo que ustedes le dan al otro, observen la interacción inversa. ¿Qué es lo que reciben del otro? Tan sólo confíen en vuestro primer sentimiento a medida que viene a ustedes. ¿Se siente bien lo que reciben? ¿Hace que vuestro corazón se abra más? ¿Se sienten más felices con ustedes mismos como resultado de lo que reciben? La esencia de una relación sanadora es que el otro les da algo que crea alegría en vuestro corazón. 

Finalmente, hay otro signo de una relación destructiva. Desde vuestro plexo solar – un lugar cerca de vuestro estómago – sientan una “cuerda” de energía que los conecta con el otro. Si son sensibles, tal vez puedan experimentar esa cuerda. Lo que están buscando es el sentimiento de que ustedes necesitan poseer al otro; que cunda el pánico ante la idea de que el otro no esté más aquí; que algo tira de la cuerda. Si ustedes sienten eso, entonces eso es esencialmente una cuerda energética umbilical que los conecta con el otro, y que les da el sentimiento de: “yo lo necesito, no puedo hacerlo sin él o ella”. Ese sentimiento de pánico les muestra que no operan de forma independiente, o al menos piensan que no son capaces de hacerlo sin el otro, y tal dependencia puede conducir a una relación destructiva.

En una relación sanadora, es natural extrañarse mutuamente si de un modo u otro fuesen separados. Es natural disfrutar y por lo tanto añorar la compañía del otro. Ustedes pueden querer al otro, pero no necesitan al otro. Pero en una relación destructiva, hay en juego algo maligno. Hay un sentimiento de que ustedes no pueden hacerlo o estar sin el otro, que son dependientes del otro para vuestro bienestar – ¡tal vez para vuestra propia vida! – y esto sustancialmente los debilita. Hay un profundo miedo de posible rechazo por parte del otro, y eso los hace sentir pequeños y constreñidos, y toda la relación ya no tiene ese espacio alegre y esa libertad que tenía al principio. 

Traten de sentir estas cosas por ustedes mismos, calmadamente, a vuestro propio modo. Y no tengan miedo de hacer espacio en la relación para permitirse sentir esta clase de cosas. Porque una vez que se hallan en una espiral negativa en una relación, a menudo es necesario que las personas se distancien una de otra, físicamente y emocionalmente, para darse cuenta dónde está parado cada uno. En ese momento no suele ser útil tratar de hablar las cosas. Es necesario que vuestros campos energéticos primero se liberen uno de otro para ganar el espacio suficiente que les permita volver al centro de vuestro corazón de cristal. Desciendan con vuestra consciencia dentro de ese hermoso cristal claro que es vuestra esencia. No dependan de otros para experimentarlo en ustedes; está ahí para ustedes – siempre. Es el susurro de Dios que pueden oír en el silencio. 

Sientan entonces cómo, desde el cristal, irradian rayos de luz hacia el niño en ustedes que aún sufre dolor y quien aún está buscando fuera de sí mismo la aceptación, el amor y la seguridad. Dejen que vuestros rayos de luz caigan sobre el niño, y literalmente pueden ver que la luz del cristal parece anclarse al fluir más y más profundo hacia abajo hacia vuestro vientre y todo el camino hacia abajo a través de vuestras piernas hacia la Tierra. 

Ésta es vuestra luz, ¡vuestra Luz del Alma única! Están aquí para experimentar esta luz en un cuerpo en la Tierra. Vuestra luz particular es única, es vuestra Luz de Ángel, y si permanecen conectados a ella, entonces atraen relaciones amorosas a vuestra vida. No tienen “necesidad” de otro. Y además tampoco tienen necesidad de hacer del otro algo “perfecto”: alguien quien finalmente los ve a ustedes en la perspectiva de vuestro deseo, y quien incondicionalmente los comprende y los abraza del modo que ustedes quieren que lo haga. 

El amor y la aceptación incondicional van a ser encontrados sólo en vuestro propio corazón – por y para ustedes mismos. No carguen a otro con ese deber. Ese amor incondicional es algo entre ustedes y vuestro Ser. Esto sólo pueden dárselo a ustedes mismos, y cuando lo hacen, se volverán una fuente de amor para los demás, porque entonces ustedes se habrán vuelto completamente honestos y verdaderos con ustedes mismos. Se aman a sí mismos, incluyendo la parte oscura: ese niño en ustedes quien a veces lucha y está atormentado. 

Cuando ustedes se aman a ustedes mismos, les resulta más fácil ver a la otra persona bajo una perspectiva real. Ya no tienen que tomarse tan personalmente las cosas ofensivas o hirientes que a veces él o ella dice o hace. Sus acciones o reacciones les pertenecen a ellos, y se vuelve más fácil no responder tan emocionalmente a eso. La otra persona ya no es responsable de la salvación de vuestra alma – ustedes lo son. Ustedes son los maestros de vuestro mundo, de vuestra realidad. 

Todos ustedes están en este camino de autorrealización, y ya están tocando a otras personas con vuestro corazón de cristal: les están dando chispas de amor y de esperanza. Les agradezco por venir a la Tierra en esta época, en este período de cambio y de transición. Estoy con ustedes y me preocupo por ustedes profundamente. Son mis hermanos y hermanas, y los amo. 

© Pamela Kribbe 2013
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“Yo no estoy aquí para convencerte de nada.
No estoy aquí por reconocimiento.
No estoy a favor de ninguna práctica ni entretenimiento.
Estoy aquí sólo para servir.
Estoy aquí sólo para transmitir mi mensaje:
La verdad, la sencillez, el amor y servicio.
Yo quiero que viajes a través de la luz…
QUE SEAS TÚ MISMO”.

RAMANA MAHARASHI
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-ESPACIO DE LUZ – VOCES CÓSMICAS, Mensajes del cielo BLOGSPOT-


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lunes, 22 de abril de 2013


En el día de la Madre Tierra...





IMAGINE

http://youtu.be/JDzQLQ952ZU (ver video)


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“QUE HAYA LUZ, PAZ Y AMOR, EN TODA LA TIERRA Y EN MI CORAZÓN”

-ESPACIO DE LUZ – VOCES CÓSMICAS, Mensajes del cielo BLOGSPOT-


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viernes, 19 de abril de 2013








Te preguntarás: « ¿Soy yo parte de este plan y de este proceso?», y «¿Cómo puedo saberlo?».

Descartando la recesión económica como causa, puede ayudarte contestar a las siguientes preguntas:

¿Has sentido en los últimos años y meses como si estuvieras al límite de lo que podías resistir?

¿Has tenido muchos altibajos, extraños dolores y molestias físicas, y pérdidas en forma de amigos, trabajo, familia, dinero y muchos otros aspectos?

¿Has sentido mareo y vértigo, dolor de cuello y espalda, e intolerancia hacia formas más bajas de energía? ¿Sientes tu abdomen más grande o hinchado?

¿Te preguntas a quién tienes enfrente cuando te miras al espejo? ¿Sientes que has perdido tu identidad?


¿Has sido «apartado» de tu trabajo habitual y te cuesta encontrar otro, a pesar de que nunca antes te había ocurrido?


¿Te has mudado a un nuevo lugar?

¿Experimentas instantes en los que sientes mucho frío y pareces no poder entrar en calor?

¿Has tenido sofocos o sudores nocturnos que no estén relacionados con la menopausia? (incluso si eres un hombre).


¿Te sientes expulsado de tu sitio por gente de una vibración más baja?

Cuando acudes a un compromiso o a un sitio público, ¿te sientes como si estuvieras «actuando»?

¿Te cuesta recordar cómo eras durante tu infancia e identificarte con ella?


¿Has tenido algún problema importante de salud en los últimos años que te haya hecho sentir impotente e indefenso?

¿Sientes la necesidad de estar con niños? Al estar con ellos, ¿sientes de repente que todo está bien y que puedes relajarte y sentirte como en casa?


¿Has tenido temporadas en las que te despertabas siempre a la misma hora por la noche?

¿Has tenido ansiedad, pánico o algo que parecía depresión?


¿Tienes ocasionalmente pesadillas extrañas e inquietantes que no son normales en ti?

¿Has tenido experiencias de olvidar lo que ibas a decir o resultarte casi imposible encontrar palabras para expresarlo?

¿Has tenido periodos en los que se repiten en tu vida ciertos números, como por ejemplo en relojes digitales, matrículas  de vehiculos u otros lugares?


¿Con frecuencia escribes o deletreas mal las palabras o superpones frases, aunque nunca antes te hubiera pasado?

¿Has tenido momentos en tu vida en los que te sentías desarraigado, que nada te interesa, que no perteneces al mundo?

¿Olvidas con frecuencia las cosas a corto plazo y a veces no recuerdas lo que te pasó ayer o hace tan sólo un momento?

¿Has sentido algo parecido a una bajada de azúcar que te obligaba a comer cada dos horas?

¿Pierdes a veces el control de tus emociones (tristeza o llanto repentinos, o simplemente hipersensibilidad y hasta coraje, o ira? ) ¿Te sientes a veces solo y perdido?

¿Tienes a veces la sensación de que ya no encajas en ningún sitio?

¿Has descubierto que la única forma de mantener la cordura es quedarte en casa, en tu propio refugio?

¿Tienes una fuerte sensación de que estás aquí para hacer algo, pero no recuerdas lo que es? ¿Sientes que echas algo de menos, pero no sabes lo que es?

¿Te sientes a veces desarraigado y como si giraras sin control, pero otras veces no?

¿Te preguntas por qué las cosas parecen ir a peor en vez de mejorar?

¿Te cuesta más que antes estar en sitios con mucha gente, como centros comerciales y similares? ¿Has visto luces, oído voces, sentido zumbidos o pitidos en los oídos, o una energía desconocida latiendo a través de tu cuerpo? ¿Tienes brotes de síntomas alérgicos, problemas en los senos nasales o dolores de cabeza? ¿Alguna vez has sentido como una energía atravesando tu coronilla?

¿Has dejado de leer información sobre espiritualidad y crecimiento personal?

¿Te cuesta cada vez más pasar una cantidad importante de tiempo con personas que parecen «desconectadas», movidas por el ego o con muchos «problemas»? ¿Sientes la necesidad de huir de ellas?

¿Te preguntas dónde xxxooo has venido a parar? ¿Sientes que no deberías estar aquí y tienes ganas de volver «a casa»?

Si has experimentado bastantes de estas experiencias, seguramente estés teniendo o hayas tenido los síntomas más habituales de la ascensión. Aunque son muchos como para enumerarlos aquí, somos demasiadas las personas que los hemos experimentado como para considerarlos una casualidad o achacarlos a un algún extraño virus. Estos síntomas y experiencias son un resultado directo de nuestro proceso de expansión espiritual, ya que estamos empezando a aumentar nuestra vibración para poder contener más luz que nunca. (Un inciso: es mejor buscar ayuda médica siempre que sea necesario, pues no todos los síntomas extraños que tenemos son siempre atribuibles al proceso de ascensión.)

A medida que vamos subiendo de nivel en nuestro proceso evolutivo espiritual, estas experiencias van disminuyendo considerablemente. Si hacemos los cambios internos necesarios limpiando y desprendiéndonos de las viejas energías inferiores, nos aseguraremos de acceder a una nueva forma de vivir y de ser más elevada, y, finalmente, descubriremos que ya apenas tenemos dichas experiencias. Entonces sabremos que estamos preparados para el siguiente nivel.

Hacia finales del 2008 se produjo un cambio muy importante en el proceso de ascensión. Hasta entonces, habíamos evolucionado de manera continuada mediante pequeños pasos, ¡aunque a veces no fuera eso lo que parecía! Lo que hacíamos era parecido a terminar un capítulo de un libro: liberarnos de gran parte de nuestras antiguas vidas y formas de ser, y pasar al capítulo siguiente. Pero el fin de 2008 marcó el fin de un libro entero y no sólo de un capítulo. Fue un momento crucial en nuestro proceso evolutivo espiritual. Un número suficiente de personas habían llegado a un punto de masa crítica y estaban empezando a ocupar el lugar en el que habían estado los que les habían precedido, y era el momento de que empezar un nuevo libro, o de ocupar una nueva «residencia» dimensional.

Este libro era sin duda nuevo para cada uno de los peldaños de la escalera de la ascensión, es decir, que todos avanzamos a un nivel superior en relación con el que habíamos habitado antes. El proceso de ascensión requiere de muchos periodos de espera para que las masas vayan llegando antes de que nosotros mismos podamos subir otro peldaño. En ese sentido, quizá tú seas de los que habían avanzado mucho ¡y estabas ya muy cansado de esperar! Cuando esperamos, a veces nos parece que estamos estancados, encajonados o quizá rodeados de energías oscuras y densas que nos reclaman. Pero con la llegada del fin de año, esa espera llegó a su fin. ¡Los que habían llegado antes llevaban muchísimo tiempo esperando!

¿Y dónde están ahora? ¿Dónde se han ido aquellos que habían estado reservando el sitio para las masas? Pues hemos ido a un lugar nuevo y a una nueva realidad, la de convertirnos en ángeles humanos. Hemos sentido que se nos exigía mucho, nos hemos quejado y protestado, y nos hemos sentido cansados hasta llegar al final… y el final de esta primera fase masiva nos ha traído a este nuevo comienzo en el que nos encontramos.

LOS NUEVOS SÍNTOMAS Y CÓMO HEMOS EVOLUCIONADO

¿Has perdido las ganas de ser un supuesto sanador?

¿Has sentido en los últimos meses que la energía que solías contener ya no está?

¿Te preguntas a qué debes conectarte ahora y cómo tienes que hacerlo?

¿Sientes de repente que tu vida está «aquí» y no en otro sitio, como te pasaba antes?

¿Has perdido las ganas de salvar a las personas o las causas y simplemente quieres quedarte donde estás, sin necesidad de luchar?

¿Has dejado de acudir a grupos y hablar continuamente de temas espirituales?

¿Has dejado de meditar, «limpiarte», actuar para crear, movilizar energía o consultar fuentes de adivinación?

¿Has perdido el deseo de elevar la energía del planeta, sanarlo o similares?

¿Sientes que ya no tienes la necesidad de hacer que las cosas ocurran?

¿Estás cansado de estar solo, cuando antes no te importaba, y ansías la compañía de otros o viceversa?

¿Sientes que tu energía personal es más «sutil» que antes?

¿Sueles sentirte invisible cuando estás en un sitio público?

¿Notas que tus necesidades se cubren de forma natural, sin que tengas que esforzarte? O, mejor dicho, ¿notas que rara vez te falta algo?

¿Has empezado a establecer unos sólidos límites y notas que ya no estás tan «abierto» a todo y a todos como antes?

¿Has empezado a valorar las cosas pequeñas y a descubrir que ya no estás tan interesado en las posesiones materiales, en conseguir lo que quieres o en que las cosas sean de determinada manera?

¿Empiezas a darte cuenta de que no todo gira en torno a ti, de que el comportamiento de los demás no tiene nada que ver contigo y has dejado de tomarte las cosas de forma personal?

¿Das prioridad a tu salud y tu felicidad?

¿Te sientes ahora cómodo negándote a participar en cosas que sientes que no van contigo?

¿Te resulta más fácil «cerrar la puerta» a los demás, sabiendo que no tienes que ser amable ni complaciente en tu interacción con ellos y que, para empezar, interactuar con ellos ni siquiera era tu intención?

¿Sientes una paz y una calma que no solías experimentar antes, y que estás seguro y protegido?

¿Estás listo para retirarte?

¿Estás más atento a lo que sucede a tu alrededor en vez de a lo que pasa contigo?

¿Ves más claramente a los demás y qué han venido a aportar? ¿Los reconoces y conectas fácilmente con ellos cuando es necesario?

¿Eres más consciente del conjunto, puedes interactuar en grupo sin atribuirte o infravalorar la contribución y los dones de los demás? ¿Les permites que participen sin sentir que intentan imponerse o controlarte?

¿Te das cuenta de que no hay nada que «arreglar» y que nunca lo hubo? ¿Has dejado de ofrecer tus servicios cuando nadie te los pedía (y eso incluye también a la naturaleza y al propio planeta)?

¿Encuentras ahora las respuestas en tu interior, y rara vez consultas fuentes externas?

¿Sabes que no eres «perfecto» y que nunca lo serás?

¿Posees un gran don o habilidad y los demás suelen decírtelo, pero no tienes ni dea de a qué se refieren?

¿Ha dejado de incomodarte ver sufrir a otro, sabiendo que es su camino y que tiene un propósito superior?

¿Eres capaz de tomar decisiones  «visceralment», la intuición, o simplemente atendiendo a los que sientes que está bien, sin necesidad de una explicación racional?

¿Sabes lo que tienes que hacer, y te das cuenta de que todo lo demás son las pasiones o el propósito de otros, manteniéndote en tu papel y sin adoptar el de ellos?

¿Has descubierto que pasas más parte de tu tiempo centrándote en una de tus pasiones o talentos en lugar de en varios intereses como hacías antes?

¿Tienes sueños vividos, sueñas mas que antes, así a nivel consciente te parezcan extraños e incongruentes?

Si te sientes identificado con alguna de las afirmaciones anteriores, seguramente te estés convirtiendo en un ángel humano. Pero debes saber que estos cambios nos llegan paso a paso. En eso consiste la evolución. Así, puede que sólo tengas algunas de las experiencias mencionadas, pero no todas. Con el tiempo, acabarás experimentando la mayoría, y sentirás que tienes que «esperar» a que los demás lleguen al mismo punto, ya que todos formamos parte de un bienamado todo. Además, ¡nosotros también empezaremos a tener nuevas y emocionantes experiencias!

Si ya no te sientes tan conectado a la Fuente o a una vibración más alta como antes, debes saber que hay una buena razón para ello: hemos alcanzado un punto en nuestro proceso evolutivo espiritual en el que ya tenemos suficiente luz dentro de nosotros. Nos hemos «graduado» Eso significa que estamos listos para conectarnos unos a otros. Estamos habitando un nuevo espacio de luz mediante una red de hermanos y hermanas, y a partir de ahora nuestras conexiones serán con nuestra alma y con los demás.

Bienvenido, ángel humano, a la siguiente fase del regreso a casa… por Karen Bishop.

http://nuevosangeleshumanos.wordpress.co

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“YO SOY UN SER DE LUZ EN ESTE CUERPO Y EN MISIÓN DIVINA”

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miércoles, 17 de abril de 2013





Fuente: "Un curso de Milagros"
¿Qué otra cosa puede corregir las ilusiones sino la verdad? ¿Y qué son los errores sino ilusiones que aún no se han reconocido como tales? Allí donde la verdad ha hecho acto de presencia los errores desaparecen. Simplemente se desvanecen sin dejar ni rastro por el que se pudiesen recordar. desaparecen porque, sin la creencia que los sustenta, no tienen vida. De este modo se disuelven en la nada de donde provinieron. Del polvo vienen y al polvo volverán, pues lo único que queda es la verdad.
¿Puedes imaginarte lo que sería un estado mental en el que no hubiese ilusiones? ¿Qué sensación te produciría? Trata de recordar algún momento – quizá un minuto, o incluso menos – en el que nada vino a perturbar tu paz; en el que te sentiste seguro de ser amado y de estar a salvo. Trata entonces de imaginarte cómo sería si ese momento se pudiera extender hasta el final del tiempo y hasta la eternidad. Luego deja que la sensación de quietud que sentiste se multiplique cien veces, y luego cien veces más.
Entonces tendrás un atisbo, que no es más que un leve indicio del estado en el que tu mente descansará una vez que haya llegado la verdad. Sin ilusiones no puede haber miedo, dudas o ataque. Cuando la verdad llegue todo dolor cesará, pues no habrá cabida en tu mente para pensamientos transitorios e ideas muertas. La verdad la ocupará por completo y te liberará de todas tus creencias en lo efímero. No habrá cabida para éstas porque la verdad habrá llegado y ahora dichas creencias no estarán en ninguna parte. No se pueden encontrar, pues ahora la verdad lo ocupa todo eternamente.
Cuando la verdad llega no se queda sólo por un rato para luego desaparecer o convertirse en otra cosa. Su forma no cambia ni varia, ni ella va y viene, para luego volver a irse y regresar de nuevo. Permanece exactamente como siempre fue, de manera que podamos contar con ella en caso de cualquier necesidad, y confiar, con perfecta certeza, en que estará con nosotros en todas las aparentes dificultades y dudas que engendran las apariencias que el mundo presenta. Éstas simplemente desaparecerán cuando la verdad corrija los errores de tu mente.
Cuando la verdad llega trae en sus alas el don de la perfecta constancia, así como un amor que no se arredra ante el dolor, sino que mira, con seguridad y firmeza, más allá de él. He aquí el don de la curación, pues la verdad no necesita defensa y, por lo tanto, no es posible ningún ataque. Las ilusiones pueden llevarse ante la verdad para ser corregidas. Pero la verdad se alza muy por encima de las ilusiones, y no puede ser llevada ante éstas para hacer que sean verdad.
La verdad no va y viene, no cambia ni varia, adoptando una apariencia ahora y luego otra, evitando la captura y evadiendo la No se oculta. Se alza en plena luz, claramente accesible aprehensión. Es imposible que alguien que la busque verdaderamente no la pueda encontrar. Este día le pertenece a la verdad. Dale lo que le corresponde, y ella te dará lo que es tuyo. No fuiste creado para sufrir y morir. La Voluntad de tu Padre dispone que esos sueños desaparezcan. Deja que la verdad los corrija.
No estamos pidiendo lo que no tenemos. Estamos pidiendo simplemente lo que nos pertenece, de manera que podamos reconocer que es nuestro. Hoy practicamos con la feliz certeza que emana de la verdad. Los titubeantes e inestables pasos de la ilusión no serán nuestro enfoque hoy. Estamos tan seguros de que vamos a triunfar como de que vivimos, de que tenemos esperanzas y de que respiramos y pensamos. No tenemos ninguna duda de que hoy caminamos con la verdad, y contamos con ella para que forme parte de todos los ejercicios que habremos de hacer en este día.
Comienza pidiéndole a Aquel que te acompaña en esta empresa que permanezca en tu conciencia conforme vas con Él Tú no estás hecho de carne, sangre y huesos, sino que fuiste creado por el mismo Pensamiento que le concedió a Él el don de la vida. Él es tu Hermano, y tan parecido a ti que tu Padre sabe que ambos sois lo mismo. Es a tu propio Ser al que le pides que te acompañe, y ¿cómo podría Él no estar donde tú estás?
La verdad corregirá todos los errores de tu mente que te dicen que puedes estar separado de Él Habla con Él hoy, y comprométete a permitir que Su función se realice a través de ti. Compartir Su función es compartir Su dicha. Dispones de Su confianza cuando dices:
La verdad corregirá todos los errores de mi mente, y descansaré en Aquel que es mi Ser.

Deja entonces que Él te guíe dulcemente hacia la verdad, la cual te envolverá y te llenará de una paz tan profunda y serena que te será difícil regresar al mundo que te es familiar.
Aun así, te sentirás feliz de volver a ver ese mundo. Pues traerás contigo la promesa de los cambios que la verdad que te acompaña habrá de efectuar en él. Éstos serán cada vez mayores con cada regalo de cinco breves minutos que le hagas a Él, y los errores que rodean al mundo quedarán corregidos a medida que permitas que se corrijan en tu mente.
No te olvides hoy de tu función. Cada vez que te dices a ti mismo con absoluta certeza: “La verdad corregirá todos los errores de mi mente” hablas en nombre de todos y de Aquel que liberará al mundo según te libere a ti.